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Nombre con el que los historiadores y arqueólogos han denominado a la población indígena que habitaba parte de Puerto Rico.
A la llegada de los españoles los taínos mantenían feroces luchas por el control de las Antillas con los caribes, quienes, en aquel momento, les ganaban la partida. La intervención de las tropas españolas inclinó la balanza en favor de los primeros al considerarles menos peligrosos que a los caribes, tribus antropófagas.
El nombre taíno significa bueno y pese a las discusiones suscitadas parece derivar de su estatus agrícola que no entrañaba la violencia de otras tribus antropófagas. Los taínos eran principalmente cultivadores de mandioca en sus variedades dulce y amarga, para lo cual empleaban abonos y sistemas de riego. Otros cultivos importantes eran la papa, maíz, cahuate y pimienta; cazaban pequeños roedores, iguanas, algunas variedades de pájaros y serpientes; pescaban con varias técnicas empleando anzuelos, redes, veneno, etc.
Los poblados estaban organizados en claros de la selva, tierra adentro, con dos clases de habitáculos: el bohío, amplio de planta rectangular y techo a dos aguas; y el caney, pequeño, circular y de techo cónico. En este último vivía el común del pueblo, mientras que los bohíos estaban reservados a los jefes. Para dormir usaban hamacas tejidas de algodón (la palabra hamaca es voz taína). La vestimenta de los taínos era pobre, en parte debido a los pocos rigores del clima. Los conquistadores hallaron a los hombres cubiertos con un simple taparrabos, y a las mujeres con un delantal de paja, algodón u hojas. Ambos sexos se aplicaban pintura corporal negra, blanca, roja y amarilla. Decoraban sus cuerpos con tatuajes religiosos para protegerse de los malos espíritus, y ornaban orejas y labios con oro, plata, piedra, hueso y concha. Entre los útiles confeccionaban cestas, cacharros de cerámica, tallaban la madera, hilaban redes y manufacturaban el oro, abundante en los ríos de Puerto Rico. Los españoles extrajeron mas de diez toneladas agotando las reservas de la isla y expoliando los pocos objetos de interés que tenían los ajuares de los caciques. Los caciques practicaban la poligamia, infrecuente entre el común del pueblo. Esta práctica estaba justificada por el exceso de muchachas en edad nubil, y porque entre los taínos no tener hijos era un deshonor. Las relativas riquezas de los caciques, su estatus, y las pocas aspiraciones del pueblo, permitían a éstos poseer varias mujeres e hijos. La poligamia creció por la constante lucha con los caribes. Las numerosas bajas entre la población masculina y la imperiosa necesidad de mantener un nivel de población, fueron factores determinantes para propagar la poligamia entre las tribus taínas antillanas.
Los principales rituales taínos escenificaban danzas sagradas acompañadas de diversos instrumentos, principalmente tambores, en fiestas donde el uso de plantas narcóticas constituía el centro del ceremonial. Entre las plantas mas utilizadas estaba el tabaco. A la llegada de los españoles se atribuye al conjunto de las Antillas una población de 230.000 individuos, de los cuales la gran mayoría eran taínos. Cincuenta años después de la colonización, por los motivos antes apuntados, habían desaparecido por completo.
La procedencia de los indios taínos es confusa y desorienta a los estudiosos de sus costumbres y tradiciones. Al analizar su simbología y mitología vemos con sorpresa que esta emparentada con los pueblos mayas del Yucatán, Guatemala, y otras regiones adyacentes. Rudolf Schuller, en El huracán, dios de la tormenta, y el Popol-Vuh, señala muchos paralelismos con las tradiciones mayas. La comunidad de rasgos de la mitología taína con la maya comprende la idea fundamental de la dualidad de los demiurgos: Yocahú, el gran padre, y Guabancex, la gran madre serpiente, cuya cópula preside el ciclo solar. El mundo taíno estaba dividido en cuatro partes y un centro que gobernaban respectivamente el sol y su gemelo Guatauba, ambos hijos del dios Yocahú, creador de las montañas y del fuego. Coastrique, gemelo nocturno de la muerte, gobernaba las trombas de agua, apareciendo el mito del diluvio que apunta a la influencia continental. En la estructura socio-política, de carácter teocrático-guerrero, el cacique y el bohique representan los poderes sobrenaturales del día y la noche. La palabra cacique, por ejemplo, contiene el morfema ca, de cauni, oro porque el cacique representaba el poder solar del dios del fuego; por su parte, bohique tiene sus raíces en boa, coa, o toa, y en la casa rectangular, el bohío, asociada a la mitad serpiente de la tribu, en su ordenamiento con principio de la dualidad. Parece probado que el ciclo mitológico del Popol-Vuh ejerció un fuerte influjo en las Antillas. Sin embargo, el rasgo mas característico de la mitología taína fue considerar a los espíritus respecto a los hombres y animales, plantas y seres inanimados. Este animismo confería al chaman grandes poderes al ser el único capaz de domeñar a los espíritus. Para este fin confeccionaban ídolos de algodón, piedra, hueso, concha, etc., que recibían el nombre de cemies. Los cemíes tenían poderes sobre el hombre al residir en ellos los espíritus que regulaban las actividades humanas. En 1907 Fewkes estudió los ídolos taínos llegando a la siguiente conclusión: Los taínos creían en dos seres sobrenaturales llamados cemíes que eran los progenitores de los demás. Estos dos padres creadores estaban simbolizados por ídolos de piedra, madera o barro, a quienes los indígenas rezaban sus oraciones, y en cuya presencia celebraban los ritos para implorar la abundancia de frutos y la dicha de la raza humana. Un grupo de estos seres sobrenaturales, los cemíes, tutelaban y representaban a los antepasados del clan. El culto de estos ídolos se hallaba supeditado a las familias y sus imágenes eran guardadas en la casa-templo del cacique. Ramón Pané, fraile que entre 1494 y 1498 vivió entre los taínos de Santo Domingo, es tajante respecto a las creencias religiosas: Yocahú (el padre creador) vive en el cielo, es un ser inmortal al que nadie puede ver, y aunque tiene madre no tiene principio. Su madre, diosa sin principio también, tiene varios nombres: Atabex, Yermaoguacar, Apito y Zuimaco. Oviedo, cuando habla de la pareja divina, dice: El cemí es el señor del mundo, del cielo y la tierra. Yocahú es la divinidad suprema, hijo y abuelo mítico invisible e intangible como el fuego, como el viento, el sol o la luna. En los museos puertorriqueños hay abundantes muestras de estos curiosos ídolos, los cemíes, cuya forma a suscitado entre los ovniólogos las más disparatadas creencias y especulaciones.
Los caciques taínos: Los taínos estaban divididos en gran número de cacicazgos de desigual extensión, a veces unos tributarios de otros. El cronista Fernández de Oviedo narra que en La Española había cinco grandes caciques bajo los cuales subgobernaban otros de menor importancia. Los caciques taínos recibieron pacíficamente a los conquistadores, al considerarles, como otros tantos pueblos de América, dioses llegados del cielo. Sin embargo, ante el mal trato que recibieron por parte de los recién llegados, los caciques organizaron a sus hombres y repelieron las agresiones que tenían el propósito de someterlos y esclavizarlos. Las modernas armas de los conquistadores (arcabuces, ballestas, cañones), sus petos y armaduras, fueron las claves de una lucha desigual que llevó a la derrota de los caciques taínos. Los taínos denominaban cacique al jefe de una unidad territorial cuyo poder era limitado a un yucayeque, caserío, valle, etc. Entre los caciques más importantes en la época del descubrimiento y sus áreas de gobierno estaban: Agüeybana y Guaybaná (Guánica) -dos de los más poderosos de la isla-, Aramaná (riberas del río Toa), Arasibo (Arecibo), Cacimar (Vieques), Caguax (Caguas), Canóbana (área del río Grande de Loíza), Daguao (Ceiba), Guacabo (Manatí), Guaraca (área del río Guayanés), Guarionex (Utuado), Guayama (Guamaní), Jumacao (Humacao), Jayuya (Jayuya), Luisa (Loíza), Luquillo (Luquillo), Mabodomaca (Guajataca), Mabó (Guaynabo), Majagua (Bayamón), Mayagoex (Mayagüez), Orocovis (Orocovis).
El cazabe, torta circular de yuca tostada al Sol formaba parte de su dieta regular y es consumido aún hoy día en la zona del Caribe.


