Portada Favoritos
Lista Articulos: [0-C] [C-I] [I-P] [P-Z] | Todas las categorías | Página aleatoria | Lo que enlaza aquí

Sublevación de Jaca

Tras la dimisión el 29 de enero de 1930 del dictador Miguel Primo de Rivera, el Rey Alfonso XIII nombra Jefe de Gobierno al general Dámaso Berenguer Fusté, jefe de la Casa Militar del Rey.

El 30 de enero, juran su cargo los componentes del nuevo gobierno en el que, además de la jefatura, Berenguer asume también la cartera de Guerra.
Las esperanzas puestas en este gobierno, para la vuelta a la normalidad constitucional, se desmoronan en los partidarios de la república e incluso en los grupos monárquicos que fueron marginados por la dictadura. Estos pretenden una amplia revisión de la legislación emanada de la misma así como la reposición en sus cargos de diputados, concejales y catedráticos cesados por ella.

Con objeto de tranquilizar los ánimos, Berenguer afirma que el nuevo gobierno quiere la pacificación del país y la vuelta a la normalidad constitucional, prometiendo, entre otras cosas, la convocatoria de elecciones generales.

Como primeras medidas concede una amnistía a los condenados por los delitos de rebelión, sedición común o militar y otros delitos de carácter político. Asimismo, enterado de los proyectos de una sublevación militar, llama a su lado al general Goded, uno de los conspiradores más activos contra la dictadura de Primo de Rivera, al que supone implicado en estos preparativos, y le hace convencer a los militares más exaltados de sus buenas intenciones.
En este sentido, se permite la vuelta a la escala activa a los militares del arma de Artillería que en su día fueron separados del servicio por acuerdos del gobierno dictatorial. No obstante, se excluye expresamente de la misma a los generales Cabanellas, Queipo de Llano, López Ochoa, Riquelme y La Cerda. Aunque el movimiento queda aplazado, la exclusión de estos militares de la amnistía no va a contribuir a la calma.

Berenguer no cumple sus promesas, radicalizando la actitud tanto de civiles como de militares republicanos .

El 17 de agosto se reúnen en San Sebastián, Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura con los representantes de diversos grupos políticos, constitucionalistas y republicanos contrarios al gobierno Berenguer y la monarquía, reunión que será conocida como Pacto de San Sebastián, en la que se acuerdan una serie de medidas tendentes a la instauración de una república parlamentaria.
De esta reunión sale el compromiso de formar el llamado Comité Revolucionario Nacional, que llegado el momento, de acuerdo con una serie de militares adeptos, promovería un pronunciamiento para el derrocamiento de la monarquía y posterior formación del gobierno republicano.

En el mes de diciembre de 1930 el levantamiento se considera inminente. Por fin, el Comité Revolucionario, después de varias demoras, acuerda la fecha del lunes 15 de diciembre para el mismo. La dirección de la sublevación en Jaca corresponde a Fermín Galán, capitán del regimiento de Infantería Galicia n.º 19, aunque también cuenta con la colaboración de los capitanes Ángel García Hernández, perteneciente al Batallón de Cazadores de Montaña La Palma n.º 8, Salvador Sediles, Luis Salinas y Miguel Gallo, así como la de diversos oficiales del arma de Artillería y un cierto número de civiles.

Debido a los aplazamientos para fijar la fecha de la rebelión, las relaciones entre Galán y el Comité Revolucionario no eran muy buenas por lo que, Galán, impaciente y temeroso de que las nieves invernales cerraran los puertos, dificultando el movimiento de tropas, o se descubriese el complot ante tanta prórroga, decide hacerlo el viernes día 12. Ante la imposibilidad de convencer a Galán de lo prematuro del movimiento, se dispone que en la madrugada del día 12 viajen a Jaca, Casares Quiroga y otros dos delegados del Comité Revolucionario que, según se dijo: “llegados a una hora intempestiva, duermen sin haber hablado con Galán”.

Los acontecimientos se precipitan y al alba, la guarnición de Jaca se alza contra el Gobierno constituido, toma la ciudad y proclama la República, publicando Galán un bando que manda fijar en las calles de Jaca y que dice:

Como Delegado del Comité Revolucionario Nacional, a todos los habitantes de esta Ciudad y Demarcación hago saber:

Artículo único: Aquel que se oponga de palabra o por escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente será fusilado sin formación de causa.

Dado en Jaca a 12 de Diciembre de 1930.

Fermín Galán.

Los sublevados y el grupo de paisanos que se les había unido parten hacia Ayerbe, con el objetivo de seguir hacia Huesca. Marchan en dos columnas, una por carretera, al mando de Galán, y otra, mandada por el capitán Sediles, por ferrocarril.

No obstante, se había demorado mucho la salida de Jaca, lo que da tiempo para que el gobierno desde la Capitanía General de la V Región Militar, pueda organizar la contraofensiva, enviando dos columnas, una desde Huesca y otra desde Zaragoza, las cuales al atardecer del día 12 se reúnen con la artillería en las lomas de Cillas (a 3 km de Huesca). Asimismo se imparten órdenes para cortar el ferrocarril a la entrada de Ayerbe, lo que obliga a Galán, enterado del hecho en la estación de Caldearenas, a modificar sus planes y continuar todos por carretera.

Cuando llegan a orillas del río Gállego, cerca de la localidad de Anzánigo tiene lugar un encuentro con fuerzas de la Guardia Civil, mandadas por el general Lasheras, gobernador militar de Huesca que resulta herido en el intento de detener a los sublevados.

Sobre las 23 horas, alcanzan la localidad de Ayerbe donde toman posiciones de defensa, proclaman la República y son invitados a cenar en el Centro Obrero Republicano.

De madrugada, abandonan Ayerbe y se dirigen hacia Huesca, pero en los alrededores del santuario de Cillas, a unos 3 km de Huesca, se produce el encuentro con el grueso de las tropas del gobierno. Tras un infructuoso intento, por parte de los capitanes García Hernández y Salinas, de atraerse a los mandos gubernamentales, se produce un tiroteo y ambos capitanes son detenidos. Galán se niega a disparar contra quienes él considera sus hermanos, retira sus tropas y se entrega; aunque pudo haber huido, no quiso descargar sus responsabilidades en otros. Se produce la desbandada y los principales mandos sublevados se rinden al general Dolla.

El día 14 de diciembre, a las 9:30 horas, los oficiales insurrectos son sometidos a un Consejo de Guerra sumarísimo, presidido por el general Lazcano. Fermín Galán y Ángel García Hernández, que han mantenido durante todo el proceso una actitud digna y valiente, son condenados a muerte y el resto de sus compañeros a cadena perpetua. Ese mismo día, a las 14 horas, a pesar de ser domingo, los condenados a muerte son fusilados junto a las tapias del polvorín de Huesca; Galán da la orden de fuego al pelotón de ejecución y se desploma con un alarido de ¡Viva la República!.
En la mañana de este mismo día, el Comité Revolucionario, que se había declarado responsable de la sublevación el sábado 13, es detenido, ingresando en la cárcel Modelo de Madrid aquellos que habían sido nombrados ministros, para hacerse cargo del gobierno del Estado en el caso de triunfo del pronunciamiento.

No obstante, tanto la rapidez de la condena, como el hecho de que las ejecuciones tuvieran lugar en domingo, impresionan al país de forma muy desagradable, desprestigiando aún más si cabe a la monarquía y haciendo de los ejecutados bandera del futuro régimen, que en el plazo de tres meses se instauraría en España.
Durante toda la II República los retratos de Galán y de García Hernández presidirían multitud de actos, carteles y otros lugares, como: Los mártires de la república.





This site support the Wikimedia Foundation. This Article originally from Wikipedia. All text is available under the terms of the GNU Free Documentation License Page HistoryOriginal ArticleWikipedia