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Casi todos los Estados democráticos y aquellos que no viven en democracia en el sentido occidental del término, tienen su propio Servicio de Inteligencia.
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El propósito de un servicio de inteligencia es esencialmente salvaguardar los intereses del Estado, su integridad y su seguridad territorial.
Para ello, se reclutan personas especialistas en diversos temas como política interna, política internacional, policía secreta, analistas de coyuntura política, económica, especialistas de análisis de contrastación de documentos, de informes, analistas de autenticidad de documentos, analistas de identificación de personas, lingüistas y otras especialidades adecuadas a los intereses de cada Estado.
Estos especialistas trabajan en la sede central del servicio de inteligencia, en sedes descentralizadas dentro del territorio nacional, en el terreno y también son enviados a efectuar acciones en el exterior para permanencias que pueden ser cortas (puntuales) o largas.
Se suelen dar ocasiones en que dos o más agentes de diferentes servicios de inteligencia y destacados en el extranjero intercambien o complementen información.
Cuando un agente de los servicios de inteligencia de un país es enviado para cubrir determinada acción es descubierto por los servicios de contrainteligencia del país “receptor”, pueden darse diferentes situaciones dependiendo de la gravedad de la acción encomendada o interceptada.
Hay casos de países que mantienen diversos servicios de inteligencia, uno por cada rama de las fuerzas armadas y/o por ámbitos de acción.
En estos casos hay duplicidad de funciones y las versiones pueden coincidir, tener ciertas diferencias, o ser diametralmente opuestas.
El flujo de la información estrictamente secreta termina en manos del Jefe de Estado para la toma de decisiones. A veces, antes de llegar a este nivel, suele informarse a la Cancillería de su propio país a fin de solicitar información sobre determinado tema y complementar información, luego de lo cual, dicha información depurada, o bien es tratada en el seno del Consejo de Ministros, si la misma involucra varios sectores de interés estatal o la importancia es tal que así lo amerite o bien es alcanzada directamente al Jefe de Estado para su conocimiento y fines consiguientes.
Se da el caso que en ciertos países existe tal libertad o una legislación laxa sobre la materia, que es el lugar preferido para centralizar las acciones en determinados grupos de países.
Este es el caso de Suecia donde la mayor parte de los más importantes servicios de inteligencia del mundo tienen un centro de actividad regional, en este caso, Europa. La actividad es tal que los miembros de los servicios de inteligencia generalmente se conocen entre ellos y comparten información. O sea, saben perfectamente a quien acudir en determinadas circunstancias.


