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Mitología griega

La mitología griega comprende la colección de leyendas sobre dioses griegos y héroes antiguos, originalmente creada y difundida dentro de la tradición oral y poética de esta antigua civilización del Mediterráneo oriental. Las fuentes supervivientes de la mitología griega son transcripciones de estas narraciones habladas, o bien revisiones literarias posteriores. Aunque los griegos no practicaban la religión, sí conocían estas historias que formaban parte de su acervo cultural.

En sus diversas leyendas, historias e himnos los dioses de la Grecia Antigua son casi todos descritos como humanos en apariencia, aunque no envejecen, son casi inmunes a todas las heridas y enfermedades, y capaces de volverse invisibles, viajar grandes distancias casi instantáneamente y hablar a través de seres humanos con o sin su conocimiento. Cada deidad tenía su propia apariencia específica, genealogía, intereses, personalidad y área de especialidad. Sin embargo, estas descripciones sufrían variaciones locales que no siempre concordaban con las usadas en otras partes del mundo helénico de la época. Cuando se aludía a ellos en la poesía o la oración, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, sirviendo éstos para identificarlos por dichas distinciones del resto de los dioses.

En las leyendas, estos seres son descritos como una larga familia multigeneracional. Sus miembros más viejos crearon el mundo tal como lo conocemos. Los dioses de la generación más reciente (y relevante) para la antigua religión griega se habrían aparecido en persona a los griegos, según se describe en los poemas épicos, durante la "edad de los héroes", lo que se entiende como una referencia a la arcaica edad oscura (sobre 1200 a 800 adC) que precedió a la civilización clásica griega. Proporcionaron a los belicosos antepasados de los griegos un número limitado de milagros, enseñándoles una selección de habilidades útiles además de los métodos de adoración a los dioses, premiaron la virtud y castigaron el vicio, y engendraron hijos con humanos. Estos niños mitad humanos, mitad dioses son conocidos colectivamente como "los héroes", y hasta el establecimiento de la democracia sus descendientes reclamaban el derecho a gobernar sobre la base de su divina ascendencia y presunta habilidad divinamente heredada de gobernar bien.

Los dioses del panteón griego adoptaban figuras humanas y personificaban las fuerzas del Universo. Al igual que los hombres, los dioses helenos eran impredecibles y por eso unas veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos. Su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que los dioses eran muy volubles.

La mitología griega comparte una estrecha similitud con la romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y personajes de importancia. También se relacionan en lo concerniente a la parte mitológica de la religión: creencias, tradiciones y todo lo ligado o referente a mitología.

Tabla de contenidos

La naturaleza de la mitología griega

Aunque todas las culturas del mundo tienen sus propias mitologías, dicho término es de acuñación griega, y tenía un significado especializado dentro de su cultura.

El término griego muthologia está compuesto de dos palabras:

En su acepción original, por tanto, una mitología es un intento de dar sentido a las narraciones estilizadas que los griegos recitaban en las fiestas, susurraban en los altares y contaban en los banquetes aristocráticos. Dado que hay pocos hombres más propensos a reñir que los poetas, los sacerdotes y los aristócratas, las contradicciones son abundantes. Más aún: son parte de la diversión.

Visión general

El ámbito de la mitología griega es enorme. Se extiende desde los horrendos crímenes de los primeros dioses y las sangrientas guerras de Troya y Tebas hasta las infantiles travesuras de Hermes y la conmovedora pena de Deméter por Perséfone. Las legiones de dioses y diosas, héroes y heroínas, monstruos, daimones, ninfas, sátiros y centauros que uno encuentra al atravesar este vasto son incontables. Algunos estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total.

La mitología griega tiene una cronología interna aproximada. Aunque las contradicciones en las fuentes hacen imposible una cronología absoluta, puede dividirse aproximadamente en una edad de los dioses, otra edad en la que los hombres y los dioses se mezclaban libremente, y otra edad de los héroes en la que la actividad divina era más limitada. Mientras los mitos de la edad de los dioses han sido con frecuencia más interesantes para los estudiantes de la mitología contemporáneos, los autores griegos de las eras arcaica y clásica tuvieron una clara preferencia por los de la edad de los héroes: las heroicas Ilíada y Odisea, por ejemplo, empequeñecían a la Teogonía y a los himnos homéricos, centrados éstos en los dioses, tanto en extensión como en popularidad.

Templo de Apolo en Delfos.
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Templo de Apolo en Delfos.

La edad de los dioses

Como sus vecinos, los griegos creían en un panteón de dioses y diosas que estaban asociados con los aspectos específicos de la vida. Por ejemplo, Afrodita era la diosa del amor, mientras que Ares era el dios de la muerte y Hades el de los muertos. Algunas deidades como Apolo y Dionisos revelaban personalidades complejas y mezcolanza de funciones, mientras otros como Hestia (literalmente "hogar", "chimenea") y Helios (literalmente "sol") eran poco más que personificaciones. Había también deidades específicas de un lugar, tales como dioses de los ríos y ninfas de manantiales y cuevas, y también se veneraban las tumbas de héroes y heroínas locales.

Aunque había cientos de seres que podrían ser considerados "dioses" o "héroes" en uno u otro sentido, algunos figuraban sólo en el folclore o eran honrados localmente en lugares (por ejemplo Trofonio) o festivales (por ejemplo Adonis) particulares. Los principales lugares de culto, los grandes templos, eran dedicados mayoritariamente a un pequeño círculo de dioses, sobre todo los olímpicos, Heracles y Asclepio, y en algunos lugares Helios. Estas deidades era el centro de los grandes cultos panhelénicos. Muchas regiones y determinadas poblaciones tenían sus propios cultos centrados en las ninfas, los dioses menores y héroes desconocidos en otros lugares. La mayoría de las ciudades también adoraban a los principales dioses con ritos locales característicos y tenían sus propias leyendas sobre ellos.

Los primeros dioses

Un tipo de narrativa sobre la edad de los dioses cuenta la historia del nacimiento y los conflictos de las primera divinidades: Caos, Nix, Eros, Urano, Gaia, los Titanes y el triunfo de Zeus sobre los olímpicos. La Teogonía de Hesíodo es un ejemplo de este género. Sobre estos temas giran también muchos poemas hoy perdidos, incluyendo unos atribuidos a Orfeo, Museo, Epiménides, Abaris y otros legendarios profetas, que se usaban en rituales privados de purificación y en ritos misteriosos. Unos pocos fragmentos de estas obras se conservan en citas de filósofos neoplatónicos y fragmentos de papiro recientemente desenterrados.

El pensamiento griego antiguo sobre poesía consideraba la teogonía, o canción sobre el nacimiento de los dioses, como el género poético prototípico —el muthos prototípico— y le atribuían poderes casi mágicos. Orfeo, el poeta arquetípico, era también el arquetipo de cantante de teogonías, que usaba para calmar mares y tormentas en la Argonáutica, y para conmover los pétreos corazones de los dioses del inframundo en su descenso al Hades. Cuando Hermes inventa la lira en el Himno Homérico a Hermes, lo primero que hace es cantar el nacimiento de los dioses. La Teogonía de Hesíodo no es sólo el relato sobre los dioses conservado más completo, sino también el relato conservado más completo de la función arcaica de los poetas, con su larga invocación preliminar a las Musas.

Nuevos dioses

Otro tipo cuenta la historia del nacimiento, penas y hazañas, y eventual ascenso al Olimpo de alguno de los dioses de la generación más joven: Apolo, Hermes, Atenea, etcétera. Los himnos homéricos son la fuente más antigua de esta clase de historias. Están con frecuencia estrechamente relacionados con los centros de culto del dios en cuestión: el Himno Homérico a Apolo está compuesto de dos narraciones anteriores, contando una su nacimiento en Delos y la otra su establecimiento en el oráculo de Delfos. Similarmente, el Himno Homérico a Deméter, con su cuento del rapto de Perséfone por Hades, narra el origen de los misterios eleusinos.

La edad de los dioses y los hombres

Entre la edad en la que los dioses vivían solos y la edad en la que la interferencia divina en los asuntos humanos era limitaba se extiende una edad de transición en la que los dioses y los hombres se mezclaban libremente.

El tipo más popular de narrativa que enfrenta a los dioses con los primeros hombres cuenta la seducción o violación de una mujer mortal por parte de un dios (con frecuencia Zeus), resultando en uno o más hijos héroes. En unos pocos casos, una divinidad femenina se empareja con un hombre mortal, como en el Himno Homérico a Afrodita, donde la diosa yace con Anquises concibiendo a Eneas. El matrimonio de Peleo y Thetis, del que nació Aquiles, es otro de estos mitos.

Otro tipo narra la apropiación o invención de algún artefacto cultural importante, como cuando Prometeo roba el fuego a los dioses, cuando éste o Licaón inventa los sacrificios, cuando Deméter enseña la agricultura y los Misterios a Triptolemo, o cuando Marsias inventa el aulos y se enfrenta en un concurso musical con Apolo.

Un último tipo trata sólo sobre Dionisos: este dios vaga por toda Grecia desde los países extranjeros para difundir su culto. Se enfrenta con un rey, Licurgo o Penteo, que se opone a él, y a quien castiga terriblemente por ello.

La edad de los héroes

La edad de los héroes puede dividirse por los sucesos monumentales de la expedición argonáutica y la Guerra de Troya. Ésta marca el final aproximado de la edad heroica.

Los primeros héroes

Entre los héroes, Heracles es prácticamente una clase por sí mismo. Sus fantásticas hazañas en solitario, con sus muchos temas de folclore, proporcionaron mucho material a las leyendas populares. Su enorme apetito y su carácter rústico también hicieron que fuese un personaje popular en las comedias, mientras su lamentable final proporcionó mucho material para las tragedias.

Los otros miembros de la primera generación de héroes, como Perseo y Belerofonte, tienen muchos rasgos en común con Heracles. Como él, sus hazañas son en solitario, fantásticas y bordeando el cuento de hadas, pues mataron monstruos como la Medusa y la Quimera. Esta generación no fue tan popular entre los poetas, y sabemos sobre ella principalmente a través de los mitógrafos y los comentarios casuales de los escritores de prosa. Fueron, sin embargo, tema favorito del arte visual.

La generación de los argonautas

Casi todos los miembros de la siguiente generación de héroes, además de Heracles, fueron con Jasón en la expedición para buscar el vellocino de oro. Esta generación también incluía a Teseo, que fue a Creta a matar al Minotauro, a Atalanta, la heroína femenina, y a Meleagro, quien una vez tuvo un ciclo épico propio que rivalizaba con La Ilíada y La Odisea.

Crímenes reales

Entre el Argo y la Guerra de Troya hubo una generación conocida principalmente por sus horrendos crímenes. Éstos incluyen los hechos de Atreo y Tiestes en Argos, y también los de Layo y Edipo en Tebas, que llevaron al saqueo final de la ciudad a manos de Los siete contra Tebas y los Epígonos. Por razones obvias, esta generación fue extremadamente popular entre los escritores de tragedias atenienses.

La furia de Aquiles de Giovanni Battista Tiepolo.
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La furia de Aquiles de Giovanni Battista Tiepolo.

Troya y sus secuelas

Como punto de inflexión entre la edad de los héroes y los que los griegos consideraban el periodo histórico, la Guerra de Troya, sus preludios y epílogos, sobrepasan al resto de toda la edad en lo que se refiere a la cantidad de fuentes disponible. El ciclo troyano incluye:

Fuentes

Se dispone de varios tipos de fuentes primarias para el estudio de la mitología griega:

  1. La poesía de las eras arcaica y clásica, compuesta principalmente para ser representada en los festivales de culto o los banquetes aristocráticos, y por tanto parte del muthos en el sentido homérico (véase La naturaleza de la mitología griega más arriba). Se incluye aquí:
  2. Las obras de historiadores como Herodoto y Diodoro Siculo y geógrafos como Pausanias y Estrabo, que viajaron por todo el mundo griego y escribieron las historias que oían en las distintas ciudades.
  3. Las obras de mitógrafos, que escribieron tratados en prosa basados en las investigaciones realizadas para intentar reconciliar las historias contradictorias de los poetas. La Biblioteca de Apolodoro de Atenas es el ejemplo conservado más extenso de este género.
  4. La poesía de las edades helenística y romana, que aunque compuestas más como un ejercicio literario que cultural, contienen sien embargo detalles importantes que de otra forma se habrían perdido. Esta categoría incluye las obras de:

¿Creían los griegos en sus mitos?

Para los griegos, la mitología era literalmente una parte de su historia, dudando pocos de que el relato de la Guerra de Troya en La Ilíada y La Odisea tenía una base verdadera. Los griegos usaban los mitos para explicar variaciones culturales, enemistades y amistades tradicionales. Era una fuente de orgullo ser capaz de seguir la propia ascendencia hasta un héroe mitológico o un dios.

Por otra parte, filósofos como Jenófanes comenzaban ya en el siglo VI adC a etiquetar las historias de los poetas como mentiras blasfemas. Esta línea de pensamiento encontró su expresión más radical en La República y las Leyes de Platón. Más deportivamente, el escritor de tragedia del siglo V adC Eurípides jugó frecuentemente con las viejas tradiciones, burlándose de ellas, e infundiendo notas de duda a través de la voz de sus personajes. En otros casos, Eurípides parece estar dirigiendo críticas mordaces al comportamiento de sus dioses.

Racionalismo helenístico

El giro escéptico de la edad clásica se hizo incluso más pronunciado en el período helenístico. Más audazmente, el mitógrafo Euhemero afirmaba que las historias sobre los dioses no eran más que confusos recuerdos de la crueldad de antiguos reyes. Aunque las obras de Euhemero se han perdidos, interpretaciones en su estilo se encuentran con frecuencia en Diodoro Siculo.

Las hermenéuticas racionalizadoras de la mitología se hicieron aún más populares en la época del Imperio Romano, gracias a las teorías fisicalistas de la filosofía estoica y epicúrea, así como a la inclinación pragmática del pensamiento romano. El anticuario Varro, resumiendo siglos completos de tradición filosófica, distinguía tres tipos de dioses:

De Natura Deorum de Cicerón es probablemente el resumen más exhaustivo de esta línea de pensamiento.

Tendencias sincréticas

Un efecto secundario inesperado del punto de vista racionalista fue una tendencia popular a sincretizar los múltiples dioses griegos y extranjeros en nuevos cultos extraños y casi irreconocibles. Si Apolo y Serapis y Sabazios y Mitras eran todos en realidad Helios, ¿por qué no combinarlos todos juntos en un Deus Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos? La colección de himnos órficos y la Saturnalia de Macrobio, conservadas desde el siglo II, son productos de esta forma de pensar.

Pero aunque en la religión Apolo podía ser cada vez más identificado con Helios o incluso con Dionisos, los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales.

Ver también

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