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José María Heredia nació en Santiago de Cuba el 31 de diciembre de 1803. Siendo aún un niño se traslada con su familia a Santo Domingo donde transcurrió la mayor parte de su niñez. En 1817 de regreso en Cuba, comienzó sus estudios de Leyes en la Universidad de La Habana. Dos años después de doctorarse en derecho se establece como abogado en Matanzas. Por este tiempo había cooperado en distintos periódicos, entre ellos El Revisor y dirigió el semanario La Biblioteca de las Damas. En 1821 cuando estaba a punto de publicar una edición de sus poesías, se vio envuelto en la conspiración de los Soles de Bolívar y tuvo que marchar precipitadamente hacia los Estados Unidos.
Su vida en los Estados Unidos quedó ampliamente documentada en su correspondencia con Domingo del Monte y publicadas por la Revista de Cuba. La primera edición de sus versos aparece en 1825.
En 1825 emprende su segundo viaje a México y en la travesía escribió su Himno del desterrado. Su actividad en México fue rica y variada. Entre otras funciones jurídicas y administrativas en México, ejerció como catedrático de Literatura e Historia, legislador, juez de Cuernavaca, asi como oidor y fiscal de la Audiencia de México. En 1832 publica en Cuernavaca una segunda edición de sus versos. Es redactor de varias revistas, El Iris, La Miscelánea, y principal redactor de El Conservador.
En 1836 después de hacer una retracción pública de sus ideales independentistas, obtine permiso para regresar a Cuba. Cuatro meses dura su estancia en la Isla. Con gran dolor y mortal desánimo regresa a México donde con treinta y cinco años, murió el 7 de mayo de 1839 en la ciudad de Toluca, México.
Heredia es considerado como uno de los mejores poetas cubanos, y a quien se le ha dado el título de Poeta Nacional asi como el del Cantor del Niágara por su poema del mismo nombre. Heredia es un insigne representante de la escuela pre-romántica. Algunas de sus obras son extraordinarias composiciones descriptivas donde plasma su percepción fina y rápida de la naturaleza. En ellas nos presenta como una de sus grandes características el sentido espiritual del paisaje físico.


