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La ciudad de Huelva, capital de la provincia del
mismo nombre se encuentra situada en el extremo sur-occidental de la Península Ibérica (UTM Xo=680,000 y Yo=4126,50, en la esquina SW), en la desembocadura de los rios
Tinto y Odiel.
La superficie de Huelva cubre 148 Kilómetros cuadrados con una población de 144831 habitantes, según el censo de 2003.
La temperatura media de la provincia es de tipo marítimo lo cual la convierte en dulce y suave, con inviernos pocos fríos y
veranos suavizados por la brisa.
La ciudad de Huelva está ligada económicamente a la Industria Química y pesquera. Consta de un amplio polo Industrial que
favoreció al desarrollo económico de la ciudad.
Por otro lado, posee una amplia flota pesquera que hace que a sus lonjas lleguen diariamente unas de las mejores gambas, cigalas
y langostinos que se pueden probar.
Este rincón andaluz donde se asienta la provincia de Huelva, ha sido punto de encuentro de diferentes culturas y
civilizaciones. Los historiadores coinciden en señalar el año 1100 a.C. como el de la fundación de la ciudad de Huelva por parte
de los fenicios con el nombre de Onoba (Onos Baal = la fortaleza de Dios, situada a extramuros de un enclave tartéssico. Desde el
mítico reino de Tartessos hasta el Imperio Romano, la colonización vándalica y visigoda o el asentamiento de culturas como la
árabe, dieron esplendor al sur peninsular. La provincia de Huelva es un auténtico crisol en el que se funde lo que hoy es la
realidad andaluza. De esa maravillosa mezcolanza de gentes y de culturas ha surgido el carácter afable de sus habitantes, la
riqueza de sus tradiciones y esa especial tendencia a sentir como propios, nunca como extraños, a quienes han venido llegando en
cualquier época o momento histórico a esta apacible región meridional.
Entre la leyenda y la referencia bíblica - el Tharsis del Libro de los Reyes -, Tartessos contacta con el mundo griego a
mediados del S. VII a. C.
Tradiciones y mitos movieron a no pocos románticos a buscar en estas tierras, entre el Guadiana y el Guadalquivir, tesoros de
valor incalculable que se atribuían a este pueblo asentado en la rica tierra de Tharsis o Tartessos. Queda claro en todo caso, y
está contrastado arqueológicamente, que en estas tierras floreció una avanzada cultura gracias al contacto con el elemento
indígena, dedicado al pastoreo y la agricultura, con otros orientales, fenicios, resultando de ello una relevante cultura
metalúrgica y comercial en los albores del bronce final.
Entre las poblaciones más importantes durante la dominación romana figuran Onuba (la actual Huelva) e Ilipla (hoy Niebla), puerto fluvial sobre la estratégica calzada romana que unía el Guadiana con el
Guadalquivir de la que queda como resto más importante el puente, hoy en uso. Hay que destacar también la llamativa existencia de
factorías de salazones a lo largo de la costa onubense.
Diluido el poder imperial, los visigodos, antiguos mercenarios de Roma, avanzan sobre la región y el vacío de poder que los hispanorromanos intentaron evitar,
poniéndose en manos de Bizancio provoca unas interminables luchas que se alargan durante todo el S. VI.
A comienzos del S. VIII el sur de nuestra península es ocupado muy rápidamente por los árabes. Después de la capitulación de
Sevilla, los visigodos se refugian en Niebla. desde la antigua Ilipla se organizan ataques con el objetivo de recuperar la ciudad
hispalense, pero todos resultan infructuosos.
La importancia estratégica de Niebla en esta época es determinante en bastantes conflictos, al igual que durante el Califato de
Damasco y el Emirato Independiente. Cuando la Reconquista termine, la Huelva bajomedieval va a sentar las bases científicas y
técnicas de un hecho trascendental para la historia de la humanidad.
Si todo pueblo que se precie debe sentirse orgulloso de su "pequeña historia", localidades como Palos o Moguer y, en general,
toda Huelva lo están de una gesta que protagonizaron gentes de la tierra.
El Descubrimiento de América y las relaciones entre Huelva y las tierras del otro lado del océano son, y han sido siempre, algo
presente en la memoria colectiva de este pueblo. Decía Chaunu que "Colón llegó a Portugal cincuenta años demasiado tarde y a
Inglaterra y a Francia medio siglo demasiado pronto". A las costas de Huelva llegó en el momento oportuno. En estas tierras
colombinas quedaron los reflejos de esta apoteósica aventura. La Iglesia de San Jorge, La Fontanilla en Palos, El Convento de
Stª. Clara, La Rábida, etc. son huellas visibles y recuerdos del Descubrimiento del Nuevo Mundo.
Sería en el año 1.833 cuando se realizaría la división por provincias que hoy existe. El antiguo Reino de Sevilla se divide en
partes creándose dos nuevas delimitaciones administrativas: Huelva y Cádiz.


