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Conflicto que enfrentó a España contra el pueblo Mapuche o Araucano, en la zona geográfica de la Araucanía (Chile).
Suele indicarse como fecha de inicio de este conflicto el combate de Reynogüelén, librado en 1536 entre parte de la expedición de Diego de Almagro y un cuerpo numeroso y bien organizado de guerreros, en la confluencia de los ríos Ñuble e Itata.
Su término es, sin embargo, más difuso. Si bien a partir de 1609 cada gobernador de Chile celebraba "Parlamentos" con los caciques mapuches, en los cuales se discutía la mantención de la tregua entre ambas partes, los enfrentamientos fueron numerosos y no terminaron completamente hasta 1881, con el proceso conocido como Pacificación de la Araucanía.
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En 1544, Pedro de Valdivia envió al capitán Pastene a reconocer el litoral sur en los buques San Pedro y Santiaguillo. Zarpó desde Valparaíso y tocó tierra en la bahía de San Pedro, en Concepción, y en Valdivia, tierra bautizada en honor del capitán general. Luego volvió a Valparaíso.
Con el objeto de dar seguridad a la ciudad de Santiago, que había sido destruida el 11 de septiembre de 1541 por el cacique Michimalonco, y también para aumentar el territorio de su jurisdicción, Valdivia resolvió comandar personalmente una expedición terrestre hacia Arauco. Ésta partió en 1546 con 60 jinetes más indios auxiliares, y alcanzó el río Biobío, donde fue atacado por bravos mapuches. Viendo que le sería imposible continuar con tan escasas fuerzas por un terreno tan hostil, Valdivia decidió volver a Santiago.
En 1550 partió nuevamente una expedición en dos columnas: una marítima al mando de Pastene y otra terrestre al mando de Valdivia, quienes debían reunirse en la bahía de San Pedro. La columna terrestre avanzó hasta el río Laja, donde fue atacada sorpresivamente por los mapuches, sufriendo importantes pérdidas. Debió retirarse siguiendo los ríos Laja y Biobío, en dirección a San Pedro. A orillas del río Andalién fue nuevamente atacado por los araucanos, aunque sin mayor éxito. En ese lugar fundó un pequeño fuerte, que guarneció con algunos soldados, para proteger su marcha hacia San Pedro.
El 3 de marzo de ese año Valdivia fundó el fuerte de Concepción, el cual fue atacado el 12 de marzo por los mapuches. Jerónimo de Alderete logró derrotar a los atacantes, a cambio de numerosas bajas. El 20 de marzo ancló en la bahía la columna marítima, con la cual los españoles recibieron elementos para terminar el fuerte y reponer las bajas.
Valdivia envió un emisario al Virrey del Perú, solicitándole fuerzas adicionales, pues sabía que no le sería posible efectuar la conquista de Arauco con los medios a su disposición. Sin embargo, luego de reforzar Concepción, organizó una expedición que fundó un nuevo fuerte a orillas del río Imperial en 1551. Luego volvió a Concepción a preparar otra expedición, pues se le había informado que el Virrey le enviaba refuerzos por mar.
Dejando ordenado que los refuerzos desembarcaran en las Tierras de Valdivia descubiertas por Pastene, partió con 200 hombres en dirección al fuerte de Imperial. Una vez sobrepasado éste hacia el sur, Valdivia ordenó a Jerónimo de Alderete que se adentrara en el territorio y estableciera un fuerte, con el objeto de asegurar su flanco este. Alderete alcanzó el lago Villarrica y fundó el fuerte homónimo. Mientras, la columna de Valdivia avanzó hacia el sur y se reunió con los refuerzos enviados desde Perú, al mando del capitán Francisco de Villagra. En el lugar planeado fundaron el fuerte de Valdivia. Luego de guarnecer los nuevos fuertes, Pedro de Valdivia volvió a su base en Concepción en 1552.
Con el fin de asegurar las comunicaciones con los fuertes del sur, Valdivia emprendió una tercera expedición que fundó los fuertes de Tucapel, Purén, Confines (hoy Angol), Arauco y Lebu. Los araucanos no se habían opuesto a las maniobras de los conquistadores, lo cual les dio la seguridad necesaria para realizar estas acciones.
En 1553 los mapuches celebraron un parlamento en el cual, ante el aumento de los fuertes españoles y su decisión de asentarse en el territorio, decidieron la guerra y eligieron como toqui a Lautaro, quien había servido como caballerizo a los conquistadores y sabía cómo luchar contra ellos.
Al mando de 6.000 guerreros, Lautaro atacó el fuerte de Tucapel. La guarnición española no pudo resistir el ataque y se retiró hacia Purén. Lautaro mantuvo el fuerte, seguro de que los conquistadores tratarían de recuperarlo. Eso fue precisamente lo que intentó hacer Valdivia, con un reducido número de tropas, las cuales fueron rodeadas y aniquiladas por los mapuches. El mismo Pedro de Valdivia fue capturado y muerto tras esta batalla.
Luego de la derrota de Tucapel, los españoles reorganizaron sus fuerzas, reforzando Imperial para la defensa y abandonando Confines y Arauco para reforzar Concepción. Sin embargo, la tradición araucana imponía una larga celebración de la victoria, la que impidió a Lautaro explotar el éxito obtenido, como era su deseo. Sólo en febrero de 1554 logró reunir un ejército de 8.000 hombres, justo a tiempo para enfrentarse a la expedicón punitiva española al mando de Francisco de Villagra.
Lautaro eligió la cuesta de Marihueño para combatir a los españoles y organizó sus fuerzas en cuatro divisiones: dos tendrían la misión de contener y desgastar a su adversario, otra pasaría al ataque una vez que las anteriores cumplieran su objetivo, y una cuarta maniobraría para cortarle la retirada. Además, un pequeño grupo fue enviado a destruir el puente de balsas que los españoles habían tendido sobre el río Biobío, lo cual dificultaría aún más la retirada de Villagra.
El ataque español rompió la primera línea mapuche, pero la acción de la tercera agrupación mantuvo la posición de los indios. Luego, las alas de esas agrupaciones atacaron los flancos de los conquistadores, y la cuarta agrupación los atacó por la espalda. Luego de varias horas de combate, sólo una pequeña parte de los españoles logró retirarse.
A pesar de esta nueva victoria, Lautaro no pudo aprovechar su ventaja debido a las celebraciones y creencias de su pueblo. Cuando pudo llegar a Concepción, ya había sido abandonada. Luego de quemarla, no pudo seguir atacando los fuertes restantes, pues la campaña se dio por terminada y los guerreros se desmovilizaron.
En Santiago, Villagra reorganizó sus fuerzas, y ese mismo año, 1554, marchó nuevamente a Arauco y reforzó los fuertes de Imperial y Valdivia, sin ser molestado por los mapuches, que hacían frente a su primera epidemia de viruela, traída por los españoles. En 1555, la Real Audiencia de Lima dispuso que se reconstruyera Concepción, lo cual se hizo bajo el mando del capitán Alvarado.
Lautaro atacó Concepción al saber que estaba siendo reconstruida, en diciembre de 1555, con 4.000 guerreros. Puso sitio a la ciudad, el cual fue tratado de romper por Alvarado, sin éxito. Sólo 38 españoles escaparon por mar de la nueva destrucción de la ciudad.
Luego de esta acción, Lautaro planeó una ofensiva contra Santiago, la cual contó con escaso apoyo entre sus pares, por lo cual sólo reunió a 600 hombres. En octubre de 1556 alcanzó en su marcha hacia el norte el río Mataquito, donde destruyó un campamento fortificado, en Peteroa. Desde ese lugar realizó reconocimientos hacia Santiago.
En Peteroa rechazó a pequeñas fuerzas españolas que lo atacaron, primero al mando de Diego Cano y luego del mismo Francisco de Villagra. Lautaro se retiró hacia el río Itata, hacia donde fue seguido en 1557. En vez de enfrentar a los españoles, los dejó pasar y marchó a Santiago.
Pese al secreto con que los mapuches marchaban, el cabildo de Santiago supo de su avance y envio una pequeña expedición a detenerlo, mientras se avisaba a Villagra que regresara a la ciudad. Las fuerzas españolas se reunieron y, presumiblemente por la traición de un araucano, tuvieron conocimiento del dispositivo del campamento de Lautaro. El 29 de abril los conquistadores atacaron por sorpresa desde los cerros de Caune, obteniendo una decisiva victoria, ya que Lautaro fue muerto en ese combate.
García Hurtado de Mendoza fue designado gobernador interino de Chile en 1557, e inmediatamente ordenó reconstruir Concepción, esta vez con fuerzas considerablemente superiores a las previas: 600 soldados, 6 piezas de artillería y 1.000 caballos.
Después de la muerte de Lautaro, y ante la nueva expedición española, los mapuches eligieron como toqui a Caupolicán, quién atacó Concepción con 3.000 guerreros, pero fue gravemente derrotado. Sin embargo, pudo escapar porque la caballería aún no llegaba a ese fuerte.


