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Falange Española es un pequeño partido político español, de orientación fascista fundado el 29 de octubre de 1933 por José Antonio Primo de Rivera, abogado, hijo del dictador General Miguel Primo de Rivera. El partido fue dado a conocer en un mitin celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid. Posteriormente se fundió con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), políticamente orientadas mucho más a la derecha, y fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, con lo que pasó a denominarse Falange Española de las JONS (FE de las JONS).
La ideología falangista, al menos en sus tiempos fundacionales, estaba basada en un concepto parecido al fascismo italiano diferenciándose del mismo únicamente por su actitud ante la Iglesia. Nada impide que un falangista pueda ser ateo en lo interior de su ser, siempre que en lo externo respete a la Iglesia Católica. Asimismo, también como en el caso italiano, se perseguía un ideal imperial, lo que José Antonio llamaba una unidad de destino en lo universal. En cuanto a lo social, tenían un punto de vista que, si se exceptua la renuncia a la lucha de clases, tenía muchos puntos de coincidencia con el socialismo, lo que contribuyó al recelo de la oligarquía terrateniente.
Todas estas ideas no constituyen en definitiva otra cosa que un fascismo ortodoxo.
A modo de resumen se puede condensar la ideología falangista en los cuatro puntos siguientes:
Durante la II República, militantes falangistas armados se vieron con frecuencia envueltos en tiroteos callejeros con otros pertenecientes a partidos de la izquierda.
Los resultados electorales del partido en esta época fueron siempre muy pobres. La razón de esta pobreza de resultados hay que buscarla en que, por un lado, la coalición radical-cedista, ganadora de las elecciones de 1933, no estaba de acuerdo con los planteamientos drásticos del nacional-sindicalismo, con lo cual sus locales eran registrados frecuentemente por la policía.
Por otra parte la doctrina nacional-sindicalista no lograba atraer a la gran masa obrera, controlada por los sindicatos de
clase mayoritarios (UGT y CNT).
Es por todo ello que en este periodo no consiguió tener ningún diputado en las Cortes, ya que aunque Primo de Rivera consiguió el
acta de diputado en las elecciones de noviembre de 1933 lo hizo a través de una candidatura conservadora de Cádiz, denominada
Unión Agraria y Ciudadana.
A partir del triunfo electoral del Frente Popular, la situación de agitación en Madrid y en las principales ciudades aumentó y los enfrentamientos entre militantes armados de Falange y de los partidos de la izquierda alcanzaron extrema gravedad. Tras un intento de asesinato, el 11 de marzo de 1936 del catedrático de Derecho y militante socialista Jiménez de Asua, llevado a cabo por estudiantes del SEU, el sindicato falangista de estudiantes, Falange fue declarada ilegal y sus dirigentes, entre ellos Primo de Rivera, fueron encarcelados el 14 de marzo.
En el mes de julio de 1936, Primo de Rivera, seguía encarcelado en Alicante, después de dos juicios por distintas causas. Mientras, el partido se había unido completamente a la conspiración que se estaba gestando para derribar la República y que culminaría con la rebelión, el 17 de julio, del Ejército de África, liderado por el general Franco, seguida al día siguiente de la de muchas guarniciones peninsulares.
Durante la Guerra Civil, los falangistas lucharon
en el bando nacionalista, autodenominado nacional por los rebeldes, contra el ejército y resto de fuerzas fieles al gobierno
legítimo de la República.
Primo de Rivera, es juzgado bajo la acusación de inductor de la rebelión militar, siendo condenado a muerte y fusilado en la
prisión de Alicante el día 20 de noviembre de 1936.
Después de la toma del poder, Franco procedió, el 19 de abril de 1937 a la unificación por decreto de la Falange con el Carlismo, agrupado en aquellos días bajo la denominación de Comunión Tradicionalista, dando lugar a lo que sería Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS). Esta organización, que sería el brazo político del régimen franquista y también se conocería como Movimiento Nacional, constituyó el Partido único oficial en España entre los años 1939 y 1975. .
Aquellos dirigentes falangistas o carlistas que se opusieron al Decreto de Unificación fueron destituidos de sus cargos y en bastantes casos encarcelados, tal y como ocurrió con el falangista Manuel Hedilla, que estuvo a punto de ser fusilado en Salamanca o el carlista Manuel Fal Conde que hubo de exiliarse a Portugal.
Después de la guerra, el partido fue el encargado de desarrollar una ideología para mantener unido el régimen de Franco. Esto constituyó el típico cursus honorum para políticos ambiciosos. Estos nuevos conversos fueron llamados camisas nuevas, en oposición a los camisas viejas o militantes de antes de la guerra.
La Falange se incautó de las propiedades de los partidos de oposición y de los sindicatos, todos ellos declarados ilegales por el nuevo régimen.
Los ministros falangistas tuvieron un papel importante en los comienzos del franquismo, pero después de los tratados con Estados Unidos y la llegada masiva de turistas extranjeros, Franco dirigió sus preferencias hacia políticos más jóvenes y miembros del Opus Dei.
La Falange creó organizaciones juveniles tales como el denominado Frente de Juventudes, designando a sus componentes con nombres como Flechas y Pelayos de forma similar a cómo lo hacían las organizaciones juveniles alemanas Hitlerjugend e italianas con sus Balilla y Arditi.
Asimismo, creó una Sección Femenina, dirigida por la hermana de José Antonio, Pilar, que se encargaba de instruir a las jóvenes sobre como ser buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas. La labor de la Sección Femenina fué muy interesante por sus afanes por mantener tradiciones españolas en diversos ámbitos, como la cocina o los bailes regionales.
Después de la muerte de Franco en 1975 se restaura la monarquía, comienza la
democratización de la política española, liderada por Adolfo Suárez,
un antiguo jefe del Movimiento, y empieza la atomización de la Falange.
Durante las primeras elecciones democráticas, en 1977, tres grupos diferentes luchan en los
tribunales por el derecho a utilizar el nombre de Falange. Virtualmente fuera de la vida política, los partidos inspirados en la
ideología falangista, algunos incluso declarándose herederos de Manuel Hedilla, solo son vistos públicamente en los espacios
televisivos de propaganda institucional de las elecciones y durante manifestaciones en fechas históricas.


