| Lista Articulos: [0-C] [C-I] [I-P] [P-Z] | Todas las categorías | Página aleatoria | Lo que enlaza aquí | ||||||
La teoría de deriva continental fue originalmente propuesta por Alfred Wegener en 1912. Este la formuló basado en numerosas observaciones que indican que los continentes estaban unidos en eras geológicas pasadas. Estas evidencias incluyen la manera en que parecen encajar las formas de los continentes a cada lado del Océano Atlántico, como por ejemplo África y Sudamérica (aunque Benjamin Franklin y otros ya se habían percatado del mismo hecho anteriormente). El parecido de la fauna fósil de los continentes septentrionales y como algunas formaciones geológicas continuan en continentes separados por oceanos.
Wegener también conjeturó que el conjunto de los continentes actuales estubieron unidos en el pasado remoto de la Tierra formando un supercontinente denominado Pangea. El concepto fue inicialmente descartado por la mayoría de sus colegas, ya que su teoría carecía de un mecanísmo para explicar la deriva de los continentes. En su tésis original propuso que los continentes se desplazaban sobre el manto de la Tierra de la misma manera que uno desplaza una alfombra sobre el piso de una habitacion, lo cual es por completo irrazonable. La fuerza de fricción a la escala de los continentes lo hace imposible. La idea de deriva continental no fue aceptada como teoría seria en Europa hasta los años 50. Durante la década siguiente las investigaciones de Robert Dietz, Bruce Heezen, Harry Hess y Maurice Ewing condujeron a su aceptación final.
La teoría de la Deriva Continental forma parte del concepto de tectónica de placas. El fenómeno sucede desde hace cientos de millones de años gracias a convección en la astenósfera lo que hace que la litósfera sea desplazada pasivamente por estas corrientes de convección.
| Tabla de contenidos |
Existen hoy abundantes pruebas de la deriva continental, bajo la forma de fósiles animales y vegetales de la misma edad en costas de continentes distintos, lo cual sugiere que dichas costas estuvieron una vez unidas. Algunos ejemplos son los fósiles del cocodrilo de agua dulce encontrados en Brasil y Sudáfrica. Otro ejemplo ilustrativo es el descubrimiento del reptil acuático conocido como Lystrosauro en rocas de igual antigüedad tanto en Sudamérica como en África y la Antártida. También existen pruebas vivientes -especies idénticas habitando dos continentes-, como una variedad de lombriz de tierra que se halla tanto en Sudamérica como en Sudáfrica.
Existen dos tipos de evidencias geológicas: secuencias de roca y franjas de rocas magnetizadas en pisos oceánicos. Cuando los estratos de roca de los bordes de continentes distintos son muy similares, se deduce que dichas rocas se formaron del mismo modo, lo cual implica que originalmente estaban unidas. Por ejemplo, algunas regiones de Escocia contienen rocas muy similares a las encontradas al este de Norteamérica. La evidencia de franjas magnéticas la encontramos en el magma solidificado a lo largo de las cordilleras mesoceánicas. Cuando el magma se enfría, las partículas de metal contenidas en el magma se alinean con el campo magnético terrestre, conservando dicha posición una vez la roca se solidifica. Como el campo magnético se invierte aproximadamente cada medio millón de años, conforme las placas se desplazan se forman franjas de rocas con orientacines magnéticas alternas paralelas al eje de las cordilleras. Al paso de varios ciclos de inversión, se preserva el rastro de las placas conforme se mueven.
Breve introducción a la tectónica de placas, basada en el trabajo de Alfred Wegener.


