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Antes de la primera guerra púnica los cartagineses habían hecho acto de presencia en una parte de la Península Ibérica al Sur del Ebro, aunque su dominio se limitaba a Gades e Ibiza. La familia cartaginesa de los Barca inició después de la guerra, la sumisión efectiva que se extendió a buena parte de la península, sobre todo el Sur y el Levante, sumisión lograda mediante tributos, alianzas, matrimonios, o por la fuerza.
La segunda guerra entre Cartago y Roma se inició por la disputa sobre la hegemonía en Sagunto, ciudad costera helenizada, presuntamente aliada a Roma, o gobernada por un partido favorable a Roma (aunque situada probablemente en el territorio de influencia cartaginesa). Después la guerra continuó con la expedición de Aníbal a Italia.
Roma envió a Hispania tropas al mando de Cneo y Publio Escipión .
Cneo Escipión fue el primer romano que llegó a Hispania. Empúries o Ampurias fue el pun-to de partida de Roma en la península. Su primera misión fue buscar aliados entre los iberos. Consiguió firmar algunos tratados de alianza con jefes tribales íberos de la zona costera, pero probablemente no logró atraer a su causa a la mayoría. Así por ejemplo sabemos que la tribu de los Ilergetes, una de las más importantes al Norte del Ebro, era aliada de los cartagineses. Cneo Escipión sometió mediante tratado o por la fuerza la zona costera al Norte del Ebro, incluyendo la ciudad de Tarraco, donde estableció su residencia.
El primer combate importante entre cartagineses y romanos tuvo lugar en Cissa (218 adC.) probablemente cerca de Tarraco, aunque se ha pretendido identificarla con Guissona en Lleida. Los cartagineses, al mando de Hannon, fueron derrotados por las fuerzas romanas al mando del propio Cneo Escipión. El caudillo de los Ilergetes, Indíbil, que combatía en el bando cartaginés, fue capturado . Pero cuando la victoria de Cneo era un hecho, acudió Asdrúbal Barca con refuerzos y dispersó a los romanos, sin derrotarlos. Las fuerzas cartaginesas regresaron a su capital Cartago Nova (la actual Cartagena), y los Romanos a su base principal, la ciudad de Tarraco.
El 217 adC. la flota de Cneo Escipión venció a la de Asdrúbal Barca en las bocas del Ebro . Poco después llegaron refuerzos procedentes de Italia, al mando de Publio Escipión , y los romanos pudieron avanzar hasta Sagunto.
A Cneo y Publio Escipión hay que atribuir la fortificación de Tarraco y el establecimiento de un puerto militar. La muralla de la ciudad se construyo probablemente sobre una muralla ante-rior, llamada Ciclópea; se aprecian en ella marcas de picapedrero ibéricas, ya que para su construcción debió emplearse la mano de obra local.
El 216 adC. Cneo y Publio Escipión combatieron contra los íberos, probablemente de tribus del Sur del Ebro. Los ataques de estos íberos fueron rechazados.
El 215 adC. los cartagineses recibieron refuerzos al mando de Himilcón, y se dio un nuevo combate en las bocas del Ebro, al parecer cerca de Amposta o Sant Carles, en la llamada batalla de Hibera o Ibera. La flota romana obtuvo la victoria.
La rebelión de Sifax en Numidia (Argel y Oran), en combinación con Roma, obligó a Asdrúbal a volver a África con sus mejores tropas (214 adC.) dejando el campo libre en Hispania a los romanos. Asdrúbal Barca, ya en África, obtuvo el apoyo del otro rey númida, Gala, señor de la región de Constantina, y con ayuda de este (y del hijo de Gala, Masinisa), derroto a Sifax.
El 211 adC. Asdrúbal Barca regreso a la península. Le acompañaba Masinisa con sus guerreros númidas.
Quizás entre el 214 y el 211 a.C., Cneo y Publio Escipión remontaron el Ebro. Sabemos seguro que el 211 a.C., los Escipiones contaban en su ejercito con un fuerte contingente de mercenarios celtiberos, compuesto de varios millares de combatientes. Los celtiberos actuaban frecuentemente como soldados de fortuna.
Las fuerzas cartaginesas se estructuraron en tres ejércitos, mandados respectivamente por Asdrúbal Barca, por Asdrúbal hijo de Giscón , y por Magón hijo de Amílcar . Los romanos también se organizaron en tres grupos, mandados por Cneo Escipión (frente a Asdrúbal Barca), Publio Escipión (frente a Asdrúbal hijo de Giscón y a Magón), y Tito Fonteyo (con las fuerzas más allá del Ebro). Asdrúbal hijo de Giscón, y Magón, apoyados por el númida Masinisa, vencieron a Publio Escipión, que resulto muerto. Cneo Escipión hubo de retirarse al desertar los mercenarios celtiberos, a los que Asdrúbal Barca ofreció una suma mayor que la pagada por Roma (y logró con ello su retirada). Cneo murió durante la retirada, y los cartagineses estaban a punto de pasar el río Ebro cuando un oficial llamado Gayo Marcio Séptimo, elegido como general por las tropas, les rechazó. El escenario de estos combates es incierto, pero sabemos que Indíbil combatía de nuevo con los cartagineses. El combate tuvo lugar el 211 adC.
El 210 adC. una expedición al mando de Claudio Nerón logró capturar a Asdrúbal Barca, pero este traicionó su palabra y huyó deshonrosamente.
El Senado romano decidió enviar un nuevo ejercito al Ebro, para evitar el paso del ejercito cartaginés hacia Italia. El mando de este ejercito fue confiado a Publio Escipión , hijo del general de igual nombre, muerto en combate el 211 adC.
Publio Escipión (hijo) llegó a Hispania acompañado del procónsul Marco Silano (que debía suceder a Claudio Nerón) y del consejero Gayo Lelio , jefe de la escuadra.
A su llegada los tres ejércitos cartagineses se hallaban situados así: el ejercito de Asdrúbal Barca tenia sus posiciones en la zona del nacimiento del Tajo; el ejercito de Asdrúbal hijo de Giscón se situaba en Lusitania, cerca de la actual Lisboa; y el ejercito de Magón quedaba ubicado en la zona del estrecho de Gibraltar.
Publio Escipión, en un golpe audaz, dejó desguarnecido el Ebro, y atacó Cartago Nova por tierra y mar. La capital púnica peninsular, dotada de una guarnición insuficiente al mando de un comandante llamado también Magón, hubo de ceder, y la ciudad quedó ocupada por los romanos. Publio Escipión regresó a Tarraco antes de que Asdrúbal pudiera traspasar las desguarnecidas líneas del Ebro.
Tras esta audaz operación una buena parte de la Hispania Ulterior se sometió a Roma. Pu-blio Escipión supo atraerse a varios caudillos íberos, hasta entonces aliados de los cartagineses, como Edecón (enemistado con Cartago desde que su mujer y sus hijos fueron tomados como rehenes), Indíbil (por la misma causa), y Mandonio (afrentado por Asdrúbal Barca).
En el invierno del 210 al 209 a.C., Publio Escipión avanzó hacia el Sur, y chocó con el ejér-cito de Asdrúbal Barca (que a su vez avanzaba hacia el Norte) cerca de Baeza, en la aldea de Baecula. Publio Escipión se atribuyó la victoria (lo cual es dudoso), pero, si tal fue el caso, no logró impedir que Asdrúbal Barca siguiera el avance hacia el Norte con la mayor parte de sus tropas. En su avance hacia el Norte Asdrúbal llego a los pasos occidentales pirenaicos.
Así pues sabemos que Asdrúbal avanzo hacia el país de los vascones, y lo cruzó. ¿Como aliado?. Probablemente Asdrúbal intentó concertar una alianza con los vascones; estos no te-nían medios para oponerse al ejercito cartaginés, y aun siendo hostiles no hubieran podido im-pedir el paso de Asdrúbal y sus tropas; además los vascones actuaban descoordinadamente, sin unidad política. No cabe duda de que Asdrúbal pudo llegar sin problemas a los pasos de los Pirineos, y cruzarlos. Si se concertó algún tipo de alianza con los vascones, fue efímera.
Asdrúbal acampó en el Sur de las Galias, y después paso a Italia (209 adC.). El 208 adC. Magón, el hijo de Amílcar, se retiró con sus fuerzas a las islas Baleares, y Asdrúbal, el hijo de Giscón, se mantuvo en Lusitania.
El 207 adC. reorganizados los cartagineses, y con refuerzos procedentes de África al mando de Hannon, pudieron recobrar la mayor parte del Sur de la península. Tras someter Hannon esta zona, regresó Magón con sus fuerzas, y se trasladó a la zona Asdrúbal hijo de Giscón. Pero poco después las fuerzas de Hannon y de Magón fueron derrotadas por el ejercito romano mandado por Marco Silano. Hannon fue capturado, y Asdrúbal hijo de Giscón y Magón hubieron de fortificarse en las principales plazas fuertes.
Asdrúbal hijo de Giscón y Magón recibieron nuevos refuerzos desde África (206 adC.), y por su parte reclutaron un contingente de indígenas, y presentaron batalla a los romanos en la misma aldea de Baecula, cercana a la actual Baeza, donde ya se libró una batalla en el invierno del 210 al 209 a.C., pero en esta ocasión Publio Escipión hijo obtuvo una clara victoria. Magón y Asdrúbal hijo de Giscón se refugiaron en Gades, y Publio Escipión quedo dueño de todo el sur peninsular, y pudo cruzar a África donde se entrevistó con el rey númida Sifax, que antes le había visitado en Hispania (206 a.C.).
Una enfermedad de Publio Escipión fue aprovechada por una unidad del ejercito para amo-tinarse en demanda de sueldos atrasados, y esto, a su vez, fue aprovechado por los Ilergetes y otras tribus ibéricas para rebelarse, al mando de los caudillos Indíbil (de los Ilergetes) y Mandonio (de los Ausetanos), rebelión dirigida esencialmente contra los procónsules L. Léntulo y L. Manlio . Publio Escipión apaciguó el motín y puso un final sangriento a la revuelta de los iberos. Mandonio fue preso y ejecutado (205 a.C.); Indíbil logró escapar.
Magón y Asdrúbal hijo de Giscón abandonaron Gades con todos sus barcos y sus tropas para acudir a Italia en apoyo de Aníbal, y tras la salida de estas fuerzas, Roma quedó dueña de todo el Sur de Hispania (205 adC.). Roma dominaba ahora desde los Pirineos al Algarve, si-guiendo la costa. El dominio romano alcanzaba hasta Huesca, y desde allí hacia el Sur hasta el Ebro y por el Este hasta el mar.
Desde el 197 adC. la península ibérica sometida a Roma quedó dividida en dos provincias: la Citerior, al Norte (la futura Tarraconense, con Tarraco por capital), y la Ulterior (al Sur), cuyo gobierno correspondería a dos procónsules (llamados también pretores o propretores) bi-anuales (lo que a menudo resultará incumplido).
Ya el mismo 197 adC. la provincia Citerior fue teatro de una rebelión, que el procónsul Quin-to Minucio tuvo dificultades para controlar. La provincia Ulterior escapó del control de Roma, muriendo su gobernador.
Roma hubo de enviar (195 adC.) al cónsul Marco Catón , quien cuando llegó a Empúries encontró toda la provincia Citerior en rebeldía, con las fuerzas romanas controlando solo algunas ciudades fortificadas. Catón venció a los rebeldes en el verano de este mismo año y recobró la provincia pero no logró atraerse a sus naturales, ni a los celtiberos que actuaban como mercenarios de quien requería sus servicios. Pero la sumisión de los indígenas era aparente, y cuando corrió el rumor de la salida de Catón hacia Italia, la rebelión se reanudó. Catón actuó con decisión, venció a los sublevados y vendió a los cautivos como esclavos. Todos los indígenas de la provincia fueron desarmados.
Otro procónsul de Hispania, Marco Fulvio combatió después otras rebeliones.
Se acometió después la conquista de Lusitania, con dos destacadas victorias: el 189 adC. la obtenida por el procónsul Lucio Emilio Paulo , y el 185 adC. la obtenida por el pretor o procónsul Cayo Calpurnio (esta última más que dudosa).
La conquista de la zona central, la región llamada Celtiberia, se acometió el 181 a.C. por Quinto Fabio Flacco. Este venció a los celtiberos y sometió algunos territorios. Pero la empresa fue obra principalmente de Tiberio Sempronio Graco (179 a 178 a.C.) que conquisto treinta ciudades y aldeas, algunas mediante pactos y otras valiéndose de la rivalidad de los celtiberos con los vascones situados más al Norte, con los cuales probablemente concertó las alianzas necesarias para facilitar la dominación romana en la región de Celtiberia.
Quizás en esta época algunas de las aldeas o ciudades vasconas ya habían sido sometidas (o lo fueron posteriormente) pero una parte importante de los vascones debió acceder al dominio romano voluntariamente, por alianza. Tiberio Sempronio Graco fundo sobre la ciudad ya existente de Ilurcís la nueva ciudad de Graccuris o Gracurris o Graecuris (probablemente la actual Alfaro, en la Rioja, o la ciudad de Corella en Navarra), de estructura romana, donde parece ser que fueron asentados grupos celtiberos organizados en bandas errantes. Esta fundación se situaría en el 179 adC. si bien la referencia escrita es posterior. Se cree que la fundación de esta ciudad tenía como finalidad la civilización de la zona celtibérica y la difusión de la cultura romana.
Graccuris debía encontrarse en la zona que durante los siguientes años se disputaran celti-beros y vascones, zona que coincide en líneas esenciales con el Valle del Ebro. Probablemente a Tiberio Sempronio Graco hay que atribuir la mayoría de los tratados con-certados con los vascones y los celtiberos. En general los pactos establecían para las ciudades o aldeas un tributo pagadero en plata o productos naturales. Cada ciudad o aldea debía aportar un contingente prefijado para el ejercito. Solo algunas ciudades conservaron el derecho a emitir moneda.
Pero los habitantes de las ciudades sometidas por la fuerza no eran casi nunca súbditos tri-butarios: Cuando ofrecían resistencia y eran derrotados eran vendidos como esclavos. Cuando se sometían antes de su derrota total, eran incluidos como ciudadanos de su ciudad pero sin derecho de ciudadanía romana.
Cuando las ciudades se sometían libremente, los habitantes tenían la condición de ciuda-danos, y la ciudad conservaba su autonomía municipal y a veces la exención de impuestos. Los procónsules (llamados también pretores o propretores), es decir los gobernadores pro-vinciales, tomaron la costumbre de enriquecerse a costa de su gobierno. Los regalos forzados y los abusos eran norma general. En sus viajes el pretor o procónsul, y otros funcionarios, se hacían hospedar gratuitamente; a veces se hacían requisas. Los pretores imponían suministros de granos a precios bajos, para sus necesidades y las de los funcionarios y familiares, y a veces también para los soldados. Las quejas eran tan fuertes que el Senado, tras oír una embajada de provinciales hispanos, emitió el 171 adC. unas leyes de control: Los tributos no podrían recaudarse mediante requisas militares; los pagos en cereales eran admisibles pero los pretores no podrían recoger más de un quinto de la cosecha; se prohibía al pretor fijar por si solo el valor en tasa de los granos; se limitaban las peticiones para sufragar las fiestas populares de Roma; y se mantenía la aportación de contingentes para el ejercito. No obstante como el enjuiciamiento de los procónsules que habían cometido abusos correspondía al Senado a través del Pretor de la Ciudad, rara vez algún procónsul fue juzgado.
Un cambió importante en la Citerior acaeció el año 600 de Roma (154 a.C.) cuando tras una derrota de los procónsules de la Citerior y de la Ulterior ante el jefe lusitano Púnico , la rebelión de los lusitanos al poder de Roma se extendió por gran parte de la península y alcanzó incluso la antigua capital cartaginesa, Cartago Nova.
Roma decidió el envío de un cónsul llamado Quinto Fulvio Nobilior . La necesidad de en-viar la fuerza con urgencia, hizo que los dos cónsules entraran en su cargo con dos meses y medio de anticipación, y así el año romano, que se iniciaba el 15 de Marzo, fue trasladado al 1 de Enero, inició que se mantiene aun hoy (la nueva cronología fue llamada Era Hispánica). Nobilior fue sustituido (152 a.C.) por Marco Claudio Marcelo que ya había sido procónsul el 168 .C. El 150 a.C. le sucedió Lucio Luculo , que se distinguió por su crueldad y su infamia.
Un procónsul de la Citerior, llamado Claudio Unímano , cayó combatiendo al caudillo lusi-tano Viriato en fecha incierta. Viriato murió el 139 a.C. y su sucesor, Tautamus , fue pronto derrotado y preso, liquidándose la rebelión. Casi simultáneamente(133 a.C.) fue destruida la ciudad celtibera de Numancia , último bastión de los celtiberos. Entre el 135 y el 132 a.C. fue ocupada Galicia. El punto culminante de la guerra entre Celtiberos y Romanos fue el sitio de Numancia (143 a 133 adC.); la ciudad celtibera acabó siendo tomada por Escipión Emiliano Africanus, cuando ya el hambre hacía imposible la resistencia. Los jefes celtiberos se suicidaron con sus familias y el resto de la población fue vendida como esclavos. La ciudad fue arrasada.
Durante más de un siglo los vascones y celtiberos se disputaron las ricas tierras del Valle del Ebro. Probablemente la celtibera Calagurris llevó el peso de la lucha, auxiliada por alianzas tribales; por parte vascona debía existir algún asentamiento medianamente importante situado al otro lado del Ebro, más o menos frente a Calagurris, que obtenía también el apoyo de los vascones de otros puntos. Seguramente los celtiberos llevaron la mejor parte en la lucha, y destruyeron la ciudad vascona, ocupando tierras al otro lado del Ebro.
Pero los llamados “celtiberos” eran enemigos de Roma, y los vascones eran sin duda (estra-tégicamente es lo más razonable) sus aliados. Cuando fue destruida Calagurris por los roma-nos, fue repoblada con vascones, probablemente procedentes de la ciudad vascona del otro lado del río, destruida tiempo antes por los celtiberos (que habrían ocupado sus tierras al Norte del Ebro), y por vascones de otros lugares.
Cuando el 123 a.C. los romanos ocuparon las islas Baleares, se establecieron en ellas tres mil hispanos que hablaban latín, lo que da idea de la penetración cultural romana en la penín-sula en apenas un siglo.


