Portada Favoritos
Lista Articulos: [0-C] [C-I] [I-P] [P-Z] | Todas las categorías | Página aleatoria | Lo que enlaza aquí

Conil de la Frontera

Conil de la Frontera es una población de la provincia de Cádiz, en Andalucía, España.


WikiLetra
¡Atención! El contenido de este artículo puede suponer una infracción de copyright. Si eres el autor de este texto y deseas publicarlo en Wikipedia bajo los términos de la licencia GNU FDL, escribe un mensaje en la página de discusión de este artículo para indicarlo. Si no se puede determinar su legalidad se procederá a su borrado. Para más detalles véase Páginas sospechosas de violar copyright.

Esta página ha sido copiada de http://usuarios.lycos.es/ea7fky/qth.htm.

Firma y fecha: Dodo 19:12 13 dic, 2004 (CET)


Desde tiempos remotos la costa atlántica desde Cádiz a Gibraltar estuvo poblada por fenicios, tirios y norteafricanos. A la sombra del comercio de una colonia fenicia como Gadir, no resultaría extraño el nacimiento de nuevos focos de población a lo largo de esta costa, que por su escasa entidad, no han llegado a nuestro conocimiento.

Los datos sobre el Conil antiguo son escasos o casi inexistentes y la ausencia de restos arqueológicos nos priva de hacer conjeturas o hipótesis sobre la posible ciudad antigua.

En la actualidad sólo tenemos los escasísimos datos que nos facilitan las fuentes escritas griegas, romanas y árabes.

La Ora Marítima de R.F. Avieno, del siglo VI antes de Cristo, nos describe las costas del sur de la provincia de Cádiz y nos menciona el nombre de las gentes que habitaban esta zona: Los Cilbicenos; pueblo sometido al Imperio de Tartesos que habitaban junto al río Cilbo, llamado hoy Salado de Conil.

Tras la desaparición de la hegemonía fenicia, los cartagineses cuidaron las colonias existentes y fundaron otras nuevas con vista a la fabricación de los salazones de atún y otros pescados como nos refiere el mencionado Avieno. Otros autores afirman que por estas fechas existió una población cartaginesa en nuestro término municipal a la que identifican con el nombre de CYBYON, o Cimbilis.

En el siglo XVI, Méndez Silva, en su obra Población General de España nos dice que no existe memoria sobre el Conil antiguo y que él cree que no fue fundado por los Celtas sino por los túrdulos andaluces.

De las fuentes literarias romanas tenemos los datos que nos proporciona el geógrafo Estrabón, que recorrió esta zona sur peninsular y nos dice que estaba habitada por los túrdulos o turdetanos (que tiene toda clase de frutos y muy abundantes) y que de ella se exportaba "trigo, mucho vino y aceite... cera, miel y mucha cochinilla". Alude Estrabón a la gran abundancia de conejos en esta zona y Adolfo de Castro comenta que Conil puede tener origen en "Conillos" voz de baja latinidad que significa vivar de conejos.

En la época romana un camino militar bordeando la costa iba desde Málaga a Cádiz. Se llamaba Vía Heráclea porque conducía al templo de Hércules, en Sancti-Petri. Dentro del término de Conil se encontraba una de las muchas estaciones o lugares que tenía el recorrido de esta calzada romana: Mercablum o Mergablo, cuyo emplazamiento no ha podido ser descubierto aún.

Como vestigios de toda esta época antigua nos queda la necrópolis fenicia de la Huerta del Sol, las numerosas monedas romanas encontradas en la huerta del Majadal de Bustos, en la zona de Barrionuevo, y las lápidas funerarias encontradas en la hacienda del Molino de Buenavista. En el Museo arqueológico de Cádiz se custodia una moneda en bronce con la cabeza de Hércules en el anverso y dos atunes en el reverso, que fue hallada en Conil. Por último hacer mención de las numerosas tumbas puestas al descubierto en el año 1889 con motivo de la explanación de la actual plaza de Santa Catalina, frente a la Torre de Guzmán, que por su contenido en objetos de cristal y barro, la tipología de los enterramientos y demás circunstancias, fueron consideradas anteriores a la Era Cristiana. No faltan vestigios, pero en la actualidad seguimos en el campo de las hipótesis acerca de toda la historia antigua de Conil, ya que la ausencia de investigaciones arqueológicas nos priva de conocer una época de nuestro pasado.

Caído el antiguo Imperio Romano, la zona de Conil pasa a ser un lugar inseguro, difícilmente poblado, lugar de paso de sucesivas invasiones de escasa duración como las de los vándalos, bizantinos y visigodos; período que culmina con la invasión árabe del año 711.

Para la dominación musulmana la ausencia de datos relativos a Conil es absoluta. Tras la rápida conquista peninsular la zona de Conil pasa a formar parte de la "cora de Sidonia", distrito militar y administrativo al que pertenecerá hasta la conquista cristiana.

Santos y Velázquez-Gaztelu, en su obra sobre Conil, publicada por la Diputación de Cádiz en 1988, nos describe este período histórico: "Sin ninguna duda, la zona del actual término municipal y tal vez la misma villa que hoy conocemos, estuvo poblada, no sabemos desde cuando, por población musulmana dedicada a tareas agrícolas y pesqueras. La toponimia del reparto cristiano de Conil nos habla de aldeas o alquerías musulmanas situadas en nuestro término, como Gelin, Mejinas, Benahocin o el mismo Conil".

La arquitectura del Conil actual presenta ciertos rasgos musulmanes en sus calles, arcos y patios de sus casas."Quizás la villa surgida a raíz de la conquista cristiana, que es la que hoy existe, fuera edificada sobre los restos del Conil musulmán, aprovechando para ello sus materiales y formas constructivas, algunas de cuyas pervivencias han llegado hasta hoy".

Sólo la toponimia y la arquitectura parecen atestiguar un pasado que quizás, desgraciadamente, se haya perdido para siempre.

La conquista de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III marcó el inicio del éxodo musulmán de estas tierras del sur peninsular.

La victoria cristiana de 1265 sobre la población mudéjar creó una línea divisoria en el territorio recuperado que recibió el nombre de frontera, topónimo que fue añadido a los nombres de las poblaciones del lugar como Arcos, Jeréz, Chiclana, Conil y Vejer, que a partir de entonces fueron conocidos como de la frontera.

En el reinado de Sancho IV se inicia la repoblación castellana de Conil y de lo que hoy es su término municipal. Los reparto de tierras fueron realizados en el año 1288 y en el 1293, continuando posteriormente, motivado por los continuos abandonos de los pobladores, hasta el año 1318.

Un hecho de vital importancia para Conil se produjo con su entrada en el señorío de D. Alonso de Guzmán. El 20 de Octubre de 1299, por privilegio rodado otorgado por el rey Fernando IV, Guzmán el Bueno recibe en pago de sus servicios a la corona, la aldea de Conil, para poblarla, fortalecerla y ampararla.

Este hecho fue el punto de partida del Conil moderno que hoy conocemos. Fue el primer señorío, el más antiguo que D. Alonso obtuvo en esta comarca, primera piedra del poderoso monopolio pesquero de la casa de Guzmán.

Pedro de Medina, en su Crónica de los Duques de Medina Sidonia, nos habla sobre el inicio de la repoblación señorial de esta aldea: "Este lugar era de pocos vecinos, y como don Alonso comenzó a armar las dichas almadrabas, pareciéndole que este lugar aprovecharía para la guarda de la gente dellas, hizo aquí un castillo con sus muros y torres, y en medio una torre fuerte y grande muy bien labrada,como hoy parece, que se llama Torre de Guzmán... así quedó después llamarse la villa de la Torre de Guzmán...".

La nueva población fundada por don Alonso fue establecida en lugar distinto al de la antigua aldea musulmana. La nueva al norte del río salado, donde hoy la conocemos y la antigua quedó al sur de dicho río, en la zona llamada conilejo o conilete.

Las circunstancias del momento no ayudaron al poblamiento, pues además de los problemas generados por las escaramuzas en la zona fronteriza, la escasez de cosechas y ganado provocaron pestes y enfermedades que diezmaron la cuarta parte de la población. A pesar de estos condicionamientos adversos, las almadrabas alcanzaron tal auge que en el año 1356 fueron visitadas por el rey Pedro I de Castilla y según nos relata el cronista Barrantes, la renta de esta producción a la casa de Niebla era de 20.000 ducados anuales.

El freno al desarrollo de la industria almadrabera y al crecimiento de la población seguía siendo el recrudecimiento de las tensiones fronterizas con el reino de Granada que desde Gibraltar atemorizaba estas costas con constantes pillajes y piraterías. Debió de quedar con escasa población la nueva villa pues en 1411 el conde de Niebla relanza de nuevo la repoblación del lugar con vecinos de Jerez de la Frontera. Les ofrece condiciones muy favorables para facilitar sus nuevos asentamientos, lo cual supuso el otorgamiento de una verdadera carta puebla a base de concesión de privilegios, mercedes y exenciones que serían posteriormente en el siglo XVI fuente de pleitos entre los vecinos y la casa ducal.

En 1456 otro monarca visita Conil, Enrique IV, atraído por el renombre alcanzado por las almadrabas, en las que se decía que se capturaban 100.000 atunes al año más o menos, cifra exagerada pero reveladora de la gran importancia de la pesca del atún. La segunda mitad del siglo XV supuso la consolidación de la nueva villa, la organización de su consejo municipal, el aumento espectacular del número de vecinos, la puesta en cultivo de nuevas tierras, el relanzamiento de la ganadería y la agricultura. Los condes de Niebla y sus sucesores los duques de Medina Sidonia confirman los privilegios concedidos a los vecinos y les otorgan otros nuevos, aumentan las tierras del consejo facultándolo para repartirlas entre los vecinos sin pagar pensión o renta alguna. Todo lo que llevara a un mejor poblamiento y engrandecimiento de la villa era concedido a los vecinos con placer por los señores, con la sola obligación de ir a trabajar a las almadrabas.

El siglo XVI se inicia con cierta crisis provocada por las luchas nobiliarias entre los Ponces de León y los Guzmanes que repercutieron negativamente en la industria de la almadraba.

El sometimiento de la nobleza al poder real implantado por los Reyes Católicos, favoreció la aparición de reivindicaciones populares, pleitos de los vecinos contra los señores ante la autoridad real. De 1492 data el primer pleito que las villas unidas de Conil, Vejer y Chiclana plantean al duque D. Juan Alonso con motivo de los derechos de carga y descarga en sus puertos.

La crisis de las almadrabas provocó un aumento de los impuestos y la creación de otros nuevos, a lo que los vecinos se opusieron esgrimiendo los privilegios y franquezas otorgados a la villa en tiempos pasados. Pleitos que la libertad y apertura del nuevo reinado facilitaba plantear.

Para proteger a la población, el duque don Juan la mandó cercar de tapias en el año 1502, lo que no impidió que el día 21 de Julio de 1515 la villa sufriera un ataque de moros que ocasionó la muerte y el cautiverio de un gran número de vecinos.

Otro auge de las almadrabas se detecta a mitad del siglo XVI lo que provoca, unido al aumento de la seguridad de la villa, un crecimiento espectacular de la población que triplica su número, situándose a finales del siglo en 1.800 habitantes y a mediados del XVII en 2.700. A este auge se suma el crecimiento espectacular de la producción de cereales, trigo sobretodo, que se experimenta en este período. El aumento productivo fue debido al desmonte y roturación de gran número de tierras de los propios, comunes y baldíos realengos. Desde la mitad del siglo XVI a finales del XVII Conil conoce su siglo de oro, época de máximo apogeo y florecimiento que hace que la villa se configure definitivamente, convirtiéndose en un importante centro económico de la época.

El siglo XVIII comienza con un decaimiento en las almadrabas, pero la villa sigue creciendo gracias al aumento de la ganadería y la agricultura, el olivar y la vid. El comercio comarcal de pescados, granos, cal y tejas, dio lugar al nacimiento de una de las grandes ocupaciones del conileño: la arriería. Al final del siglo Conil tenía 4.000 habitantes.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII la presión fiscal de la casa ducal aumenta sobre los vecinos y los poseedores de tierras, como consecuencia de la pérdida por los señores del impuesto de las alcabalas, que revierte a la corona. Para recuperar parte de los ingresos perdidos, el duque intenta la usurpación de bienes del consejo y baldíos, como el Prado de los potros, los Tornos o incluso la Dehesa de Roche, que en el año 1775 es cedida a la familia Campana, con la fuerte oposición de los vecinos, que la recuperaron después de un largo pleito.

La nueva organización municipal propiciada por la política regalista de la Monarquía creó la figura del Síndico Personero, especie de abogado defensor en los pueblos de señoríos, por medio del cual, pueblos como Conil pudieron encauzar la oposición frente al señor y siendo en muchas ocasiones los promotores de la lucha antiseñorial de la época.

Una gran sangría económica supusieron para el municipio las guerras exteriores de la Monarquía, otra circunstancia más que unida a las anteriores provocaron la desgracia del municipio y sus vecinos por las insoportables cargas que tuvieron que padecer. Así pues, al comienzo del siglo XIX Conil presentaba una situación económica lamentable a la que viene a poner la puntilla la invasión francesa.

El siglo XIX es para Conil un siglo decadente que comienza con la ocupación francesa que arruina al municipio y a su población. Pero no todo fue negativo ya que consecuencia de la invasión francesa con sus aires liberales fue el decreto de las Cortes de Cádiz que suprimió el régimen señorial vigente durante más de 500 años. Es el siglo de la lucha antiseñorial y de la lucha por la tierra, el de la desamortización, el de la consolidación de la oligarquía agraria y el de la aparición de los jornaleros sin tierras. Se crea también un minifundismo agrario, base del actual, que se formó a partir de los repartos de tierras habidos desde 1.770 hasta 1.854, período en el que fueron asentados más de 700 agraciados en suertes de tierra de entre 3 a 4 aranzadas.

Las desigualdades sociales y las malas cosechas provocaron a finales del siglo y comienzo del XX, continuas situaciones de conflictos y desórdenes públicos, consecuencia de la espantosa miseria que vivía gran parte de la población.

A partir de la primera guerra mundial la población experimentó cierta mejoría, al tomar las autoridades mayor conciencia de la suerte de la clase obrera. Desde comienzo del siglo XX se inicia lo que podríamos llamar turismo, la llegada de familias sevillanas a pasar temporadas de veraneo o a tomar baños de aguas minero-medicinales en el manantial de la Salinilla, de propiedad municipal, declarado de utilidad pública el año 1897.

Para frenar la emigración y facilitar el sustento de numerosas familias de jornaleros pobres, se procedió por el Ayuntamiento de 1923 al reparto de nuevas tierras, creándose la colonia agrícola de Barrionuevo, primera zona del término productora de hortalizas en la actualidad. Estos repartos continuaron en 1932 con 49 parcelas repartidas en Roche y finalizando con el gran reparto de 300 hectáreas de la Dehesa de Roche en el año 1949 adjudicándoselas a 150 familias.

En la actualidad el 50% del suelo del término se dedica a cultivos de hortícolas, cereales y remolacha fundamentalmente. El sector hortofrutícola es el más importante de la agricultura conileña.

La pesca ocupa a 500 familias de la población y en los años ochenta ha visto cumplida una de sus grandes reivindicaciones: la construcción del puerto pesquero.

El sector de la construcción y los servicios está adquiriendo cada vez más importancia debido al potencial turístico de Conil. Gran cantidad de pequeños bares y comercio se mantienen de la época veraniega.

El turismo, a ritmo incesante desde los años sesenta, se ha convertido en una importantísima fuente de ingresos para la población, debido a su situación geográfica privilegiada, su magnífico clima, sus excelentes playas y el encanto natural de sus vecinos. Últimamente se vislumbra un boom turístico de ventajas manifiesta para una población con sus sectores productivos básicos en crisis, a los que hay que potenciar y cuidar. No hay que perder de vista que la riqueza de Conil está en su agricultura y su pesca. El turismo es un diamante en bruto al que ya es conveniente explotar, no perdiendo de vista que puede ser un gran complemento socioeconómico, pero no una finalidad.



This site support the Wikimedia Foundation. This Article originally from Wikipedia. All text is available under the terms of the GNU Free Documentation License Page HistoryOriginal ArticleWikipedia