| Lista Articulos: [0-C] [C-I] [I-P] [P-Z] | Todas las categorías | Página aleatoria | Lo que enlaza aquí | ||||||
El preservativo masculino, también llamado condón, consiste en una funda de látex sintético fino y elástico, que se debe colocar sobre el pene erecto antes del inicio de la penetración.
Este método protege contra las ETS y el sida.
Su forma es cilíndrica, está cerrado en un extremo (donde posee un espacio llamado depósito, diseñado para contener el semen), miden entre 16 y 22 cm de longitud y 3,5 cm de diámetro.
Si se coloca correctamente su efectividad en anticoncepción es bastante alta (97%).
| Tabla de contenidos |
El preservativo tiene como función retener en su interior el semen con espermatozoides, impidiendo de esta manera su paso hacia el útero y las trompas de Falopio (donde sucedería la fecundación del óvulo), además de proteger contra las ETS.
Los preservativos vienen empaquetados en forma enrollada, y están diseñados para aplicarse sobre la punta del glande (cabeza del pene) y desenrollarse a lo largo del cuerpo del pene.
Para controlar que los preservativos no tengan ningún tipo de poro (que permitiría por ejemplo pasar el nanoscópico vih, el virus causante del sida), todas las empresas productoras los prueban en fábrica: los llenan con agua, los sumergen también en agua, y aplican un electrodo al agua del interior. Si se descubre electricidad en el agua del exterior significa que el preservativo está fallado (tiene algún poro) por lo que automáticamente es descartado.
Los hay de colores, estampados con la imágenes de comics, holgados o ajustados, lisos o con textura (rayas o puntos) para aumentar la sensación táctil, saborizados (para realizar sexo oral seguro), con más o menos cantidad de lubricante y con espermicida.
En Estados Unidos hay algunas empresas que producen preservativos de polietileno o poliuretano para personas que son alérgicas al látex sintético, pero todavía no han sido muy probados en laboratorio para ver su efectividad.
Después de la eyaculación se debe retirar el pene de la vagina o el ano mientras todavía está erecto, para evitar que el preservativo se desprenda del pene y se quede en el interior de la vagina o el ano. Su efectividad aumenta si se usa con productos espermicidas.
La mayoría de las fallas del preservativo (especialmente en los jóvenes) se deben al mal uso. La solución sería que hubiera una educación sexual más explícita y temprana, pero los esfuerzos por implementarla se ven obstaculizados por grupos religiosos en sus campañas contra el sexo premarital, ya que éstos sienten que una explicación clara acerca del uso del preservativo y otros métodos anticonceptivos incentivarían la actividad sexual en los y las adolescentes (en la incorrecta creencia de que éstos necesitan algún tipo de incentivo).
Sin embargo, ningún programa de sólo abstinencia sexual ha demostrado reducir la actividad sexual en los adolescentes, el consiguiente embarazo y las ETS). De hecho, las adolescentes que reciben una educación que estimula la abstinencia como método anticonceptivo registran 1/3 más posibilidades de quedar embarazadas o contraer enfermedades que otras adolescentes que reciben información acerca del sexo seguro.
El preservativo ha sido usado desde tiempos antiguos como método anticonceptivo. En cuanto el ingenioso ser humano descubrió la relación entre el sexo y la concepción de los hijos, comenzó a utilizar secciones más o menos largas de tripas de animales con una de las puntas atada. Estos dispositivos aún hoy pueden conseguirse (construidos de manera un poco más sofisticada), debido a su capacidad de transmitir el calor corporal y por su sensación táctil, pero no son muy efectivos en la evitación de la concepción.
Se registran también esfuerzos por inventar condones de tela finamente entretejida, pero obviamente no fueron efectivos y se descontinuaron.
Cuando a fines del siglo XIX los ingleses comenzaron a producir preservativos de látex indio se dio un gran paso en la efectividad y fácil disponibilidad (a pesar del victorianismo reinante comenzaron a venderse en farmacias y droguerías). Sin embargo, hasta mediados del siglo veinte, bastante después del fin de la segunda guerra mundial (1945) en muchos países su venta estaba prohibida.
En Argentina, en 1947 (el comienzo del gobierno de Perón comenzaron a instalarse dispensadores de preservativos (importados de Inglaterra y también de las nuevas marcas nacionales, a 50 centavos de peso) en los baños públicos de parques, bares, restaurantes y estaciones de servicio. Con la caída del gobierno democrático, en el cruento golpe de estado de 1955 desaparecieron las fábricas de preservativos, los dispensadores de preservativos ...¡y hasta los baños públicos! (que fueron considerados una afrenta a la moral pública debido a que frecuentemente eran usados por homosexuales como sitio de "levante" (como se le dice en Argentina, Uruguay y El Salvador.
En Estados Unidos se permitía su venta "sólo para la prevención de enfermedades". Frecuentemente su disponibilidad en una farmacia era comunicada a un potencial cliente de una manera indirecta, tal como pequeños anuncios publicitarios que hablaban de "esponjas de goma" (rubber sponge). De ahí que aun hoy en Estados Unidos a los condones (condoms) se les dice rubbers ('gomas').
En España se le dice coloquialmente "goma". En Argentina y Uruguay se le dice "forro" (aunque se considera lenguaje vulgar. A partir de esta expresión, "forro" también significa 'estúpido' o 'malvado'). En otros países "globo" y "paracaídas". En Estados Unidos se le dice rubbers ('gomas', en plural) y en Inglaterra johnny ('juanito') o love glove ('guante de amor').


