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Comicios Romanos

Los más antiguos son los Comitia Calata, sobre temas religiosos, que desaparecieron con la llegada de la República.

Los Comicios Curiales (es decir de las Curias, siendo inicialmente una Curia igual a diez gens, alcanzando un número de unas treinta) eran los comicios políticos desde la monarquía, y aumentaron sus facultades con la República, al principio de la cual correspondía a estos comicios legislar y además el nombramiento de los Cónsules.

Los miembros de las Curias eran los ciudadanos de la Antigua Roma que votaban, y a las votaciones se las llamaba Comicios Curiales, celebrándose las votaciones por separado en cada Curia. Normalmente se celebraban comicios el 24 de marzo y 24 de mayo de cada año.

La creación de los Comicios Centuriados les hizo perder parte de sus atribuciones y solo conservaron actos menores y el recibir el juramente de los cónsules. Desaparecieron lentamente, y a fines del siglo III adC ya no constituían ningún poder.

Los Comicios Centuriados adquirieron las funciones de los Curiados. Elegían cónsules, senadores y magistrados, decidían sobre la guerra y la paz, legislaban y decidían sobre apelaciones. El auge de los Comicios Tribunados les hizo perder parte del poder, conservando la elección de los cónsules y censores. Al principio sus decisiones debían ser refrendadas por el Senado, pero a finales del Siglo III a.C. ya no era necesario.

Los Comicios Tribunados surgieron como reuniones de la plebe (dividida en 4 tribus o distritos, luego aumentados a 21, y más tarde hasta 53) sin poder decisorio. Pero con el tiempo sus acuerdos se convirtieron en leyes y sus decisiones sustituyeron a las de otros comicios. Primero convirtió sus votaciones en leyes; consiguió el nombramiento de algunos magistrados; más tarde pudo conceder honores, anular decisiones del Senado y hasta asumió la competencia en los tratados de paz y alianza. Pero a finales del Siglo III a.C. el Senado, formalmente supeditado a los Comicios Tribunados, había adquirido el control de estos.

Los magistrados eran elegidos en los comicios correspondiente por los ciudadanos con derecho a sufragio. Cada magistrado que pretendía ser elegido presentaba unas propuestas de gobierno o intenciones con las que aseguraba que ejercería el cargo, especie de programa electoral, llamado entonces edicto.

La extensión de la ciudadanía no supuso la ampliación de las circunscripciones por tribus, sino que los nuevos ciudadanos fueron incluidos en las ya existentes, con lo cual los Comicios perdieron su eficacia al ser imposible reunir a todos los ciudadanos con derecho a voto, dispersos por toda Italia.

Desde entonces todas las Asambleas o Comicios votaron siempre afirmativamente a las propuestas del convocante, salvo en alguna cuestión de ámbito local o de carácter excepcio-nal, siendo siempre una oposición efímera.

Las Asambleas o Comicios estaban además dominadas por los clientes de los Senadores, de la nobleza y de la aristocracia. Estos clientes, formados en su mayoría por descendientes de antiguos esclavos o por gente pobre que se había puesto bajo la protección de un patrón, estaban obligados por las relaciones de sumisión existentes con quien ejercía el patronazgo, que además les acompañaba a la Asamblea, y que hacían el contrapeso de las clases medias no sujetas a clientela.

Las liberaciones de esclavos con ocasión de la Segunda guerra púnica hicieron aumentar notablemente el número de clientes que acudía a los comicios (se les llamaba el populacho de Roma).

Los comicios centuriados se reorganizaron el año 141 a.C., distribuyéndose en las siguientes clases:

Los votos de los caballeros y la primera clase, por su mayor valor, daban la mayoría. Los ases de referencia eran del tipo llamado pequeño (1 as pequeño = 1,10 en dinero; 1 as grande = 1/5 en dinero), aunque al principio debió usarse el patrón del as grande.

No obstante los caballeros perdieron el derecho a votar los primeros, que paso a una de las tres primeras clases a determinar por sorteo. Los emancipados obtuvieron el derecho al voto, pero como eran demasiado numerosos y afluían de lugares muy diversos, más tarde lo perdieron. Cada clase tenia el mismo número de votos, con lo cual los últimos de cada clase descen-dían a la siguiente, o los primeros ascendían a la anterior a fin de igualarlas. Por ello después de la votación de la tercera clase quedaba determinada la mayoría.

De hecho el voto en primer lugar paso a la primera clase, que disponía lógicamente de un quinto de los votos, manteniéndose separada la clase de los caballeros.

Las funciones de estos comicios eran básicamente la elección de cónsules, censores y pre-tores y las decisiones sobre la guerra ofensiva.

En los Comicios por tribus (Comicios trubunados) votaban todos los ciudadanos romanos (ingenuos) y los domiciliados, mientras que los no domiciliados y los emancipados, incluidos en cuatro tribus (de un total de 35) no contaban en las deliberaciones.

Las votaciones de las Leyes, elecciones de magistrados, acusaciones criminales y otros te-mas, habían ido pasando a estos comicios tribunados (se habían dejado a los centuriados la elección de censores, cónsules y pretores). Así los comicios tribunados elegían a cuestores, ediles curules, tribunos y ediles de la plebe.




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