| Lista Articulos: [0-C] [C-I] [I-P] [P-Z] | Todas las categorías | Página aleatoria | Lo que enlaza aquí | ||||||
La ciencia ficción es un género de ficción especulativo donde los relatos presentan el impacto de avances científicos y tecnológicos, presentes o futuros, sobre la sociedad o los individuos. Este género ha experimentado durante todo el siglo XX un gran éxito tanto en el género literario como en el cine.
| Tabla de contenidos |
Habitualmente, las historias mezclan varios géneros, teniendo historias de terror, suspense, aventuras, románticas, pseudohistóricas.
La expresión fue acuñada en 1926 por Hugo Gernsback cuando la incorporó a la portada de una de las revistas de narrativa especulativa más conocidas de los años 20 en EE.UU.: Amazing (ver más abajo). El uso más temprano del término parece datar de 1851 y es atribuido a William Wilson, pero se trata de un uso aislado y el término no se generalizó con su acepción actual, hasta que Gernsback lo utilizó de forma consistente (después de hacer un intento previo con el término scientifiction que no llegó a cuajar).
Así pues, hasta el año 1926 la ciencia ficción no existía como tal. Hasta esa fecha las narraciones que hoy día no dudamos en calificar de ciencia ficción recibían diversos nombres: viajes fantásticos, relatos de mundos perdidos, utopías, novelas científicas..
El canadiense John Clute denomina a esta época anterior a la eclosión del género proto ciencia ficción. Un nombre casi perfecto... para los que recuerden la excelente película de Donald Cammell de 1977, "Engendro mecánico".
Para muchos la primera obra de ciencia ficción con contenidos similares a los del género, tal y como hoy se entiende, se remonta a 1818, año en que es publicado "Frankenstein o el moderno Prometeo" de Mary Shelley. Sin embargo, una observación más atenta nos permitiría ver elementos de ciencia ficción en leyendas y mitos muchos siglos antes. En la mitología griega, ya se cuenta que Dédalo, el padre de Ícaro y constructor del laberinto de Minos, construyó estátuas de madera que eran capaces de moverse solas. ¿Hace falta mucha imaginación para ver en esta aportación una primitiva referencia a los modernos robots? También el viaje a la luna fue objeto de numerosas iniciativas literarias en distintas épocas anteriores a 1818; dos de las más conocidas son la de Savien Cyrano de Bergerac, siglo XVII y la del Barón de Münchausen, siglo XVIII.
Habrá algunos que cuestionen la calificación de todas estas obras en el género de la ciencia ficción (ni siquiera de calificarlas como proto ciencia ficción). El propio John Clute, excluye la obra del de Bergerac del panteón de la proto ciencia ficción. Pero, aunque ya hemos explicado que entonces la expresión ni siquiera existía, lo cierto es que cualquiera de estos clásicos cuentos heredan gran parte del espíritu del racionalismo cartesiano del siglo XVII que sentó las bases de la ciencia moderna. Otros Mundos de Cyrano es auténtica ciencia ficción, como muchos reconocen hoy día. Está escrito en tono de comedia, y no es ciencia moderna, pero sí recurre a los términos científicos de la época (a pesar del rídiculo medio de transporte utilizado).
En cualquier caso, lo cierto es que es difícil establecer límites: Clute, en su enciclopedia ilustrada, pone en duda la existencia del género en una etapa más temprana a los finales del siglo XVII, pero lo cierto es que el precursor más citado por todos los expertos es la obra de Tomás Moro, "Utopía" en 1516, primer relato que incorpora la descripción de una sociedad completamente imaginada y con ciertos toques que parecen acercarse a una serie de principios científicos.
Sin embargo, como se comenta más arriba, casi todos los expertos reconocen que la obra que supuso un antes y un después en la concepción de la literatura de ficción científica fue la obra de Shelley.
Los primeros años tras la aparición de Frankenstein dieron pocos frutos. Se puede destacar quizás otra de las obras de Shelley como "El último hombre".
Sin embargo, en la década de los 50, aparece el que probablemente pasa por ser uno de los autores más prolíficos del siglo XIX en el campo de las aventuras de corte científico: Julio Verne quien en 1851 publica su primera obra con contenido de ficción científica: "Un viaje en globo". La aparición de esta obra supone un hito, toda vez que a partir de su publicación este género empieza a transformar sus intenciones, y la ciencia subyacente pasa de ser un motivo de inquietud o de preocupación por lo desconocido a ser un soporte de historias de aventuras y descubrimientos.
La rama europea de la ciencia ficción comenzó propiamente a finales del siglo XIX con los romances científicos de Julio Verne (1828-1905), cuya ciencia se centraba más bien en invenciones, así como con las novelas de crítica social con orientación científica de H. G. Wells (1866-1946).
Wells y Verne rivalizaron en la primitiva ciencia ficción. Los relatos y novelas cortas con temas fantásticos aparecieron en las publicaciones periódicas en los últimos años del siglo XIX, y muchos de ellos emplearon ideas científicas como una excusa para lanzarse a la imaginación. Aunque es más conocido por otros trabajos, Sir Arthur Conan Doyle también escribió ciencia ficción. El único libro en el que Charles Dickens se aventura en el territorio de la especulación científica y los extraños misterios de la naturaleza (en contraposición a los claramente sobrenaturales fantasmas de Navidad) fue en su novela Bleak House (1852) en la que Dickens hace que uno de sus personajes muera por "combustión humana espontánea". Dickens investigó casos registrados de tal efecto antes de escribir sobre la materia, para de esta forma ser capaz de contestar a los escépticos que se escandalizaran con su novela.
Tanto Wells como Verne tenían en todo el mundo lectores y escritores que seguían y copiaban sus estilos, especialmente en Estados Unidos. Pronto estaría floreciendo una ciencia ficción autóctona estadounidense. Los escritores europeos aumentaron sus lectores vendiendo en el mercado norteamericano y escribiendo en un estilo americanizado.
El siguiente gran escritor británico de ciencia ficción tras H. G. Wells fue John Wyndham (1903-1969). Este autor gustaba de referirse a la ciencia ficción con el nombre de "fantasía lógica". Antes de la Segunda Guerra Mundial Wyndham escribió exclusivamente para las revistas "pulp", pero tras la contienda se hizo famoso entre público en general, más allá de la estrecha audiencia de los fans de la ciencia ficción. La fama le vino de la mano de sus novelas El día de los trífidos (1951), El kraken acecha (1953), Las crisálidas (1955) y Los cuclillos de Midwich (1957)
Con el surgir en 1938 del editor John W. Campbell y su actividad en la revista Astounding Science Fiction (fundada en 1930) y con la consagración de los nuevos maestros del género: Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Robert A. Heinlein, la ciencia ficción empezó a ganar estatus como género literario. Las incursiones en el género de autores que no se dedicaban exclusivamente a la ciencia ficción también le dieron respectabilidad; autores como Karel Capek, Aldous Huxley y C.S. Lewis, y escritores posteriores como Ray Bradbury. Las revistas mostraban llamativas portadas con monstruos de ojos de mosca y mujeres medio desnudas, dando una imagen atrayente para lo que era su público principal: los adolescentes.
Después de la Segunda Guerra Mundial se produce una transición del género. Es la época en la que los cuentos empiezan a ser desplazados por las novelas y los argumentos ganan en complejidad. Se fundan nuevas revistas: hasta 15 nuevas revistas en un sólo año; y alguna incluso salta el charco como la francesa Galaxie (prima hermana de la americana Galaxy que empieza a publicarse el año 1950), pero ahora el género empieza a salir del terreno exclusivo del pulp.
Posiblemente, el que puede considerarse como primer título notable de la postguerra no fue escrito por un autor habitualmente catalogado como escritor de ciencia ficción y, de hecho, el libro ni siquiera fue catalogado como tal por su editor; pero sin duda lo es, y sin duda le dió a su autor fama mundial más allá de toda duda; nos referimos, como no, a "1984" (1948) de George Orwell. Pero la mejor tarjeta de visita del período de los 50 es su interminable lista de escritores que han sido la columna vertebral del género hasta casi finales de siglo: Asimov, Heinlein, Clifford D. Simak, Clarke, Poul Anderson, Philip K. Dick, Bradbury, Frank Herbert y muchos otros.
En cuanto a los títulos, de esta época son libros que hoy son considerados clásicos indiscutibles: "Las crónicas marcianas" o "Fahrenheit 451" de Bradbury, "Mercaderes del espacio" de Pohl y Kornbluth, "Más que humano" de Sturgeon; sin olvidar "El fin de la eternidad" de Asimov, y "Lotería solar" o "El hombre en el castillo" de Dick. Algunas de ellas serían rápidamente adaptadas al lenguaje del cine o la televisión; "La naranja mecánica" de Anthony Burgess es un claro ejemplo de esto.
Y también es en esta época cuando empiezan a otorgarse los premios Hugo, cuya primera edición se remonta a 1953.
En realidad, pese a que desde el punto de vista académico se ha venido en calificar como "edad de oro" a la etapa comprendida entre los años 1938 y 1950, para muchos, es esta época debería extenderse unos quince años.
La última novela digna de mención de este período es "Dune" de Herbert. No hay que pensar que tras su publicación, en 1965 hubiese una revolución que cambiase el panorama de forma drástica, pero un nuevo estilo empezaba a ganar el crédito de los aficionados.
Se considera que los años transcurridos entre 1965 y 1972 son el período de mayor experimentación literaria de la historia del género. En Gran Bretaña, se puede asociar con la llegada de Michael Moorcock a la dirección de la revista New Worlds. Moorcock, entonces un joven de sólo 24 años, dio espacio a las nuevas técnicas ejemplificadas en la literatura de William Burroughs y J.G. Ballard. Los temas empezaron a distanciarse de los tan manidos robots e imperios galácticos de las edades de oro y plata de la ciencia ficción, centrándose en temas hasta entonces inexplorados: la consciencia, los mundos interiores, relativización de los valores morales, etc.
En EEUU, los ecos de los cambios experimentados en el panorama británico también tuviero su reflejo. Autores como Samuel R. Delany, Judy Merrill, Fritz Leiber, Philip K. Dick , Philip José Farmer y Robert Silverberg representan la esencia de las nuevas vías de este género literario.
Véase también: Nueva Ola
Durante un tiempo, los nuevos temas y los nuevos estilos parecieron eclosionar y llegaron a copar la mayor parte de los galardones más importantes. Y, aunque los grandes maestros consagrados del género, seguían teniendo sus lectores, parecía que las nuevas vías habrían de imponerse. Y de repente, los lectores empezaron a retornar a los antiguos temas: tanta relativización de valores, tanto estilo experimental en realidad les desconcertaba. Aunque el panorama literario ya no era el mismo... había crecido y madurado; los lectores ahora entendían que el género podía ser mucho más que leyes de la robótica y psicohistoria.
Es siempre una empresa arriesgada la de señalar los que podrían ser los autores más destacados de cualquier género literario (los grandes maestros). Como en todo, siempre hay gustos, preferencias y opiniones. Y en un género literario tan joven como el de la CF, lo cierto es que hay muchos autores noveles, que son grandes promesas, pero que no entrarían en la lista de los más importantes de todos los expertos y aficionados. También hay incursiones de autores muy conocidos practicantes habituales de otros géneros, pero cuyas obras maestras no se encuentran en el campo de la ciencia ficción.
Por otra parte, la preminencia de los autores estadounidenses y británicos en este género es evidente, lo que no necesariamente implica que, en lengua española no existan escritores reconocidos por los aficionados.
El género de la ciencia ficción está ineludiblemente ligado a las revistas. Como decíamos antes, la propia expresión ciencia ficción apareció en una de ellas. Probablemente, la primera revista periódica con algunos cuentos de este género (todavía sin nombre oficial) se podría considerar que data de 1896, "The Argosy". No obstante, "The Argosy" no era una revista exclusivamente dedicada a las historias fantásticas con contenido científico. Otra revista temprana fue "All Story", que comenzó a publicarse en 1911; en ella se publicaron la mayoría de los cuentos de Edgar R. Burroughs de fantasía científica.
Sin embargo, las dos revistas precusoras más famosas para todos los aficionados al género no llegarían hasta la década de 1920; en 1923 empezó a publicarse "Weird Tales" (cuya versión española se llamó Narraciones Terroríficas), y 1926, año en el que Hugo Gernsback acuñó el término con el que definitivamente se conocería el género para la otra de las dos precusoras oficiales: "Amazing Stories". Amazing fue la primera de todas ellas en dedicarse de forma exclusiva a la ficción de corte científico y tuvo una larga trayectoria. Sus primeras historias eran principalmente reimpresiones de obras de Poe, Wells y Verne; pero también se publicaron relatos inéditos de gente como Burroughs y Merrit. Posiblemente Amazing se puede considerar con toda justicia como la revista más influyente durante muchos años y, sin duda, un punto de referencia durante todo el curso de su existencia. En 1980, tras su última etapa bajo la edición de Kim Mohan, la revista dejó de publicarse y, aunque varios editores han intentado resucitarla desde entonces, actualmente se puede considerar fuera de circulación.
En 1930 empezó a publicarse otra de las revistas clásicas que todos los historiadores incluyen en su relación de publicaciones de la Edad de oro, "Astounding Stories", la que más tarde sería reeditada por John W. Campbell como "Astounding Science Fiction" (1938) y que finalmente derivaría en la actual "Analog Science Fiction and Fact" (1960) y en la que escribieron los grandes escritores del género de aquellos días, entre los que se incluyen a Isaac Asimov, Robert A. Heinlein y Poul Anderson. Astounding/Analog (también conocida por sus siglas ASF) es considerada una revista de corte más cientificista que otras, siendo una de las publicaciones esenciales desde sus inicios hasta el presente. En 1971, tras la muerte de Campbell, Analog pasó a ser editada por Ben Bova, también conocido por ser el valedor de Orson Scott Card y aquél que lo lanzó a la fama, y desde 1978 la edita Stanley Schmidt.
En 1949 empezó a publicarse otra revista que tiene en su haber la mayor serie de colaboraciones (en este caso ensayos científicos) de Isaac Asimov, un total de 399 colaboraciones mensuales a lo largo de 33 años. Se trata de "The Magazine of Fantasy & Science Fiction". Esta revista fue primeramente editada por Antony Boucher, y su editor actual, Gordon van Gelder, mantiene una revista de gran calidad literaria. En sus páginas se han publicado auténticos clásicos como "Flores para Algernon" de Daniel Keyes.
Otra de las revistas que no podíamos dejar de mencionar es "Galaxy" (1950). Esta revista, inicialmente editada por Horace Leonard Gold tiene en su haber las mejores críticas literarias sobre lo que cada vez más tomaba la forma de formatos de mayor calidad gracias a la aceptación del público de un género que empezaba a consagrarse fuera de los círculos del pulp. Sólo con ver la lista de autores que publicaron en su primer número podemos hacernos una idea de su calidad y empuje: Clifford D. Simak, Theodore Sturgeon, Fritz Leiber o Isaac Asimov. Esta revista llegó a publicarse en Europa, (en Francia y Alemania), tuvo cierto éxito durante casi treinta años hasta que en 1980 dejó de publicarse. A principio de los años 1990 el hijo de su fundador retomó la publicación de "Galaxy", pero finalmente la empresa terminó de forma infructuosa en 1995.
El género está en alza. Todos los años aparecen nuevas revistas. Algunas intentan aprovechar el tirón publicitario de un nombre conocido para entrar en un mercado que es ciertamente competitivo. Es, por ejemplo, el caso de "Asimov's Science Fiction" que empezó a publicarse en 1977 bajo la dirección del propio Isaac Asimov y con George H. Scithers como editor. Este hecho, no obstante, no tiene porqué restar calidad a estas empresas y, por ejemplo, las historias publicadas en Asimov's han sido galardonadas con frecuencia con diversos premios Hugo y Nebula en los últimos años desde sus comienzos.
También en lengua española, llegaron a publicarse algunas de las revistas clásicas, como la anteriomente mencionada Narraciones. Aunque también hubo iniciativas puramente autóctonas. De ellas, la más conocida comenzó su singladura en 1968. Se trata de "Nueva Dimensión" (ND), fundada por Domingo Santos, y estuvo en circulación hasta 1983, habiendo obtenido durante esos años varios premios internacionales. La mayoría de los aficionados de los últimos 30 años la recuerda de una u otra manera. Otra revista, esta mucho más moderna, con cierto renombre es "Gigamesh", que empezó a publicarse en 1991; no obstante, nunca ha llegado a tener la repercusión literaria de ND. Algunas han tenido una historia parecida al Guadiana, con sucesivas resucitaciones y desapariciones, hecho que ha impedido que lleguen a ser conocidas de forma extensa. Últimamente ha vuelto a la línea editorial una de ésta últimas: nos referimos a "Asimov Ciencia Ficción" (versión española de su homónima norteamericana) y que, tras dos intentos fallidos en los últimos años, parece que ahora tiene un poco más de estabilidad.
El cine y la televisión han sido grandes valedores del género de la ciencia-ficción. Bien mediante la adaptación de cuentos y novelas, bien mediante la producción de películas con guiones especialmente creados para la gran y la pequeña pantalla. De nuevo, hacer aquí una selección, es harto atrevido. Sin embargo, sí que hay una serie de títulos que todos los aficionados al género (y la mayoría de los profanos) conoce:
"Pagina 2 de 2 en Ciencia ficción


