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El castillo de Calatrava la Nueva se halla situado en el cerro Alacranejo, a pocos km de Almagro, en la provincia de Ciudad Real (España). La ciudad de Almagro perteneció a la orden de Calatrava.
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Es una fortaleza que fue construída por los caballeros calatravos en los años 1213 a 1217. Se construyó después de la batalla de las Navas de Tolosa, empleando como mano de obra a buena parte de prisioneros tomados en dicha batalla. Siguió vivo hasta el siglo XIX en que fue abandonado tras las desamortizaciones religiosas emprendidas por el ministro Mendizábal para sanear las cuentas estatales en 1835. Los caballeros de Calatrava quisieron construirlo para sustituir el otro castillo llamado de Calatrava la Vieja, situado en otro emplazamiento, en la margen izquierda del río Guadiana, sobre una elevación del terreno, en un lugar muy bueno para la defensa, pantanoso, inaccesible pero insalubre.
Se conservan documentos en que se detalla todo el edificio y la distribución de las habitaciones. En realidad se trata de un complejo recinto compuesto por iglesia, convento, hospedería, puebla y recinto externo, todo fuertemente fortificado. Desde la llanura se asciende a la fortaleza bordeando sus murallas exteriores y se llega una explanada donde se abre la puerta exterior del siglo XV, que permite entrar en el recinto externo o liza que está limitada por dos murallas casi paralelas. Este recinto se utilizaba para guardar el ganado, para alojar tropas en tránsito y para refugio de campesinos en caso de peligro.
Desde la liza se accede a la zona del convento por una enorme cámara situada junto a la muralla, semi-subterránea. En esta cámara se situaba el cuerpo de guardia y las caballerizas. Sobre ella se levantaba la hospedería que hoy se halla muy destruida. Al salir de las caballerizas se entra en un espacio defensivo intermedio, que era un lugar de paso. A la derecha se encuentra el convento del que sólo quedan los suelos y parte de los muros.
El camino continúa hacia el castillo cuyos altos muros se levantan ante el espectador. A la izquierda pueden verse diversas estancias semi-subterráneas que se pueden visitar. Se trata de antiguos almacenes sobre los que se levanta hoy la vivienda del guarda, que a su vez ocupa parte de la antigua hospedería. Continuando por el camino, a la derecha pueden verse enormes rocas cortadas a pico que forman la base de las murallas del castillo y a la izquierda una explanada acondicionada hoy con mesas para uso de los visitantes. Desde aquí se domina el recinto de la puebla que conserva las murallas completas por cuyo adarve se puede circular. En dicha puebla había calles y casas y era donde vivían los servidores del castillo y del convento. Está situada en un gran saliente rectangular de la muralla y tiene sus torrecillas y un portillo de los llamados secretos.
Es de estilo cisterciense. Tiene un gran rosetón en su fachada, del tiempo de los Reyes Católicos. Los contrafuertes son a modo de torreones. En el interior se ven tres amplias naves cubiertas con bóvedas de ladrillo y tres ábsides con arcos apuntados. En el lado izquierdo había capillas funerarias que luego fueron tapiadas y destruidas y que están por restaurar. A la izquierda de la fachada estaba el palomar y el pozo de nieve. Había una entrada desde la liza. A la derecha se encuentra el Campo de los Mártires (cementerio), con su capilla, y también enormes aljibes subterráneos y el camino de subida al castillo.
Al claustro del convento se accede por una puerta de la nave lateral derecha. Quedan vestigios de los soportes de arcadas. Detrás de este claustro hay un paso entre sus muros y los cimientos del castillo por el cual se llega a la primera puerta del recinto del castillo propiamente dicho.
Se encuentra en el centro y en lo más alto de toda la fortaleza. Su primera puerta, con arco apuntado, funcionaba como barbacana que protegía la segunda puerta a la que se llega tras un recorrido en codo y a cielo raso.
La segunda puerta se abre en los muros del castillo y da acceso a una gran caballeriza con bóveda de cañón apuntado, separada del patio de armas por pilares.
Una vez situados en el patio de armas, a la derecha hay una escalera moderna de caracol, de piedra, que accede al antiguo archivo de la Orden. A la izquierda está la entrada de la cámara del Maestre, con la Cruz de Calatrava sobre el arco apuntado. Debajo hay un aljibe. En frente, se encuentra el acceso principal a las dependencias del castillo; se trata de una gran escalera que conduce a diversas cámaras.
Esta escalera conduce a cuatro niveles:
Barbacana: Así se llama a una fortificación de defensa adicional, en el lado más avanzado del foso. Protegía puertas, cabezas de puente o cualquier otro lugar que fuese punto débil. Se le llama también revellín.
Muralla: Es la gran pared alta y de buen espesor que sirve como protección de una fortaleza o de una ciudad entera. Arriba tiene la protección de las almenasy un pasillo estrecho llamado adarve, por el que se paseaba la guardia del castillo.
Liza: El espacio más o menos ancho que uno encuentra nada más atravesar el puente levadizo, a derecha e izquierda, entre la muralla que rodea el castillo y el edificio. Está a ras del suelo, mientras que el adarve está en altura.
Aljibe: Se trata de un depósito para almacenar el agua casi siempre obtenida con aportaciones de acarreo; a veces el sistema permitía almacenar también el agua de lluvia. Generalmente estaba construido bajo tierra.


