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Campo de exterminio de Treblinka

Treblinka fue un campo de exterminio construido por los nazis como parte del Holocausto, el aniquilamiento sistemático de judíos y otros grupos. Estuvo funcionando desde julio de 1942 hasta octubre de 1943. Las estimaciones actuales dicen que 850.000 personas fueron asesinadas en ese lugar. Entre aquellos que perecieron estuvo Lidia Zamenhof, hija del iniciador del Esperanto, L. L. Zamenhof.

Treblinka fue uno de los tres campos de la Operación Reinhard. Los otros dos fueron Belzec y Sobibor. El campo de Chelmno fue construido originalmente como un proyecto piloto para el desarrollo de los otros tres campos. La Operación Reinhard fue creada por Adolf Hitler (líder de la Alemania Nazi) y Heinrich Himmler (alto oficial del gobierno nazi y comandante de las Tropas de Seguridad--Schutzstaffel, mejor conocidas como las SS). A diferencia de otros campos de concentración, los campos de la Operación Reinhard informaban directamente a la oficina de Hitler (la Oficina de Cancillería del Reich) en Berlín. Hitler mantuvo el control del programa muy cercano a él pero delegó el trabajo a Himmler. La Operación Reinhard utilizó el programa de eutanasia (T-4) para la selección del lugar, construcción y entrenamiento del personal ([4]).

Las Einsatzgruppen eran unidades móviles de la SS cuyo único propósito era ejecutar judíos en los territorios ocupados por el ejército Alemán, dado que la evidencia fue que ellos no podían manejar los millones de judíos, especialmente de los guetos más grandes ubicados en Varsovia y Lvov. Así que Treblinka estaba especialmente diseñada para el rápido exterminio de judíos en los guetos. Ambos, Treblinka y Sobibor, estuvieron listos para operar el 1 de Agosto de 1942 ([2]).

Pero Treblinka estuvo listo el 24 de julio de 1942, cuando la deportación de judíos comenzó: “De acuerdo al informe de la SS Brigadeführer Jürgen Stroop, un total de aproximadamente 310.000 Judíos fueron transportados en trenes de carga desde el gueto de Varsovia a Treblinka durante el período comprendido entre el 22 de julio de 1942 y el 3 de octubre de 1942” ([1]). El campo de Treblinka estaba ubicado a 38 km al noreste de la capital de Polonia Varsovia ([6]), a 500 metros de la carretera Malkinia-Koskow, y a cerca de 1,5 km de la estación de trenes de Treblinka ([8]). El campo estaba organizado en dos subdivisiones: Treblinka I y Treblinka II. Treblinka I estaba dividido en dos partes. La primera era la sección Administrativa. Había barracas para las tropas de la SS, los guardias Ucranianos, el comandante del campo de barracas, una cocina, un almacén y barracas para los 1.000 prisioneros que eran utilizados en labores de intendencia del campo. Un camino a la izquierda de este campo salía y se conectaba con la carretera. La otra sección de Treblinka I era el área donde se recibía a los prisioneros. La vía del tren se extendía desde la estación de trenes de Treblinka hasta dentro del campo. Había dos barracas cerca de las vías del tren que eran utilizadas para almacenar las pertenencias de los prisioneros. Una estaba disfrazada para parecer una estación de tren. Había otros dos edificios a 100 metros de las vías. Contenían las ropas y pertenencias de los prisioneros. Una era utilizada como un cuarto para que las mujeres se desvistieran, en donde de la misma manera recibían un corte de cabello. Había un oficial de caja, quien recolectaba el dinero y las joyas para “guardarlas en un lugar seguro”. Había tambien una enfermería, donde los enfermos, viejos, heridos y ya fallecidos eran llevados. Había una pequeña barraca pintada de blanco con una cruz roja. Ahí, los prisioneros eran llevados a la orilla de una hoguera donde eran quemados. Tenían que hacer este viaje desnudos antes de que les dispararan detrás de la cabeza. Entonces caían en la hoguera y se quemaban ([8]).

Treblinka II se encontraba en una pequeña colina. Desde el primer campo había una ruta de subida delineada con barreras de alambre electrificadas – el embudo – que llevaba directamente adentro del edificio de las cámaras de gas. Detrás de este edificio existía una gran fosa de un metro de fondo por veinte metros de largo, dentro de la cual había hornos para quemar los cuerpos. Las vías estaban tendidas a lo largo de la fosa y los cuerpos de las víctimas gaseadas eran puestos en las vías para arder. También había una barraca para los 500 prisioneros que operaban el segundo campo ([8]).

Desde su entrevista con el SS Unterschaführer Franz Suchomel, Claude Lanzmann en [3] nos cuenta sobre los primeros días de Treblinka en Agosto de 1942.

Muy al comienzo, la gente era enterrada en tumbas amontonadas o apilada en el campo II debido a que los trabajadores no tenían tiempo suficiente para enterrarlos. La peste de los cuerpos en descomposición se podía oler hasta a diez kilómetros de distancia (p.54). Los judíos que esperaban en los vagones del tren sabían lo que sucedería y miles se suicidaban en los trenes. En Septiembre de 1942 se construyeron nuevas cámaras de gas. Podían manejar tres mil personas en dos horas (p.61).

El trabajo era llevado acabo por cuadrillas especiales (“Sonderkomandos”) de prisioneros judíos. La cuadrilla azul era responsable de descargar el tren, cargar el equipaje y limpiar los vagones. La cuadrilla azul tenía la tarea de desvestir a los pasajeros y llevar sus ropas al área de almacenamiento. Los Goldjuden –Judíos de oro – se encargaban de administrar el dinero, oro, acciones y joyería. Efectuaban una busqueda minuciosa en los prisioneros antes de enviarlos a las cámaras de gas. Otro, el dentista, abría las bocas de los muertos y sacaba el oro de los dientes con un par de tenazas. Entonces estaban ahí los Totenjuden, los Judíos de la muerte, que vivían en Treblinka II. Ellos cargaban a los muertos desde las cámaras de gas a los hornos y buscaban entre las cenizas de los muertos, sacaban cualquier parte reconocible y enterraban las cenizas en fosas. Nunca abandonaron el campo dos. También existía la corte de Judíos, que se encargaba de controlar el campo. Estaba también el comando de camuflaje, el cual iba cada día hacia el bosque y reunía ramas para disfrazar el campo y el embudo poniendo ramas en los alambrados (Steiner 92-95). La cuadrilla de trabajadores prisioneros era continuamente golpeada por los guardias y muy a menudo eran asesinados. Trabajadores nuevos eran seleccionados de los que llegaban a diario y puestos en los comandos.

Existía una regla de la contusión: si un prisionero había sido golpeado en la cara, le disparaban esa tarde al pasar lista, o a la siguiente mañana si es que la contusión aún no había aparecido antes. Muchos prisioneros, en su desesperación por las horribles muertes de sus familiares y ya sin deseos de vivir, se suicidaban colgándose en las barracas con sus cintos (Steiner 84). Normalmente, los 1500 trabajadores eran totalmente reemplazados cada tres a cinco días ([8]).

Los pasajeros del tren eran salvajemente sacados del tren, separados por sexo, y se les ordenaba desnudarse. En invierno, la temperatura comúnmente caía a -4ºC. Los Alemanes escogían a quienes irían a la enfermería. La técnica consistía en apresurar el proceso completo mientras los golpeaban a todos, así, nadie tendría oportunidad a resistirse. Los guardías primero habrían limpiado a los hombres y entonces los habrían forzado a subir a través de un embudo de cuatro metros de ancho hasta las cámaras de gas. Los hombres eran encerrados y asfixiados con el monóxido de carbono que salía de los motores de dos tanques rusos que habían sido capturados. Haciéndolos correr también lograban que se elevara su ritmo cardiaco, lo que hacía que el proceso fuera más rápido (Lanzmann). Tomaba entre treinta y cuarenta minutos, entonces, los “Judíos de la Muerte” sacaban a los muertos y limpiaban las cámaras. Entonces las mujeres eran apuradas a entrar, y eran apretadas tanto como se pudiera. Los niños que eran “arrojados dentro de las cámaras golpeaban el techo y después, desfigurados, algunas veces con las cabezas fracturadas, caían en las cabezas de los prisioneros.” ([8]).

Cuando el gaseo estaba en progreso, comenzaba con un “¡Iván, agua !” de uno de los guardias, los prisioneros gritaban y golpeaban las paredes. Había un pequeño orificio que los Alemanes utilizaban para ver si ya había perecido los prisioneros ([8]). Mientras los hombres eran gaseados, las mujeres esperaban desnudas en el embudo. Podían escuchar a su padres, esposos e hijos muriendo. Ellas experimentaban una “muerte de pánico”, la cual hacía que evacuaran involuntariamente, debido al miedo inminente a la muerte. El terreno del embudo estaba cubierto con pilas de excremento por todas partes ([3]).

Cuando las puertas fueron abiertas, “los desfigurados, prisioneros golpeados, rasgados y oídos tirados encina de cada uno en las más variadas posiciones”. Los cuerpos eran transportados a los hornos para ser quemandos. Algunas veces, la gente aún no estaba muerta y comenzaba a revivir con el aire fresco, en especial las mujeres embarazadas. A ellos les disparaban los guardas y eran quemados como los demás. Unos 800-1000 cuerpos eran quemados a la vez. Ardían por cinco horas. El incinerador funcionaba las veinticuatro horas del día ([8]).

Los centros de exterminio no tenían otra función. No eran parte de la guerra, así que los prisioneros simplemente eran asesinados tan rápido como fuera posible ([4]). Pero los prisioneros, en su mayoría judíos, podrían creer cualquier cosa frente a tal monstruosidad. Así que al final todo fue instalado para hacerlos sentir mejor. Los alemanes tenían el campo decorado como una estación de tren, con horarios de trenes, posters de tierras lejanas y un reloj que parecía real (en realidad, un prisionero movía las manecillas a la hora aproximada cada vez que un tren llegaba). Los alemanes no hacían esto para hacer las cosas más humanas para los prisioneros, sino para tener menos trabajo. Los prisioneros, tan pronto se daban cuenta donde estaban, se volvían locos y comenzaban a correr horrorizados por todas partes, dando gritos horribles y tratando de escapar o suicidarse saltando a las cercas electrificadas. Esto les daba mucho trabajo a los alemanes. Después de que el campo había sido disfrazado como una estación de tren, la gente no sospechaba que su muerte era inminente ([8]).

En agosto de 1943, los prisioneros de los comandos de trabajo se rebelaron. Fabricaron pequeñas armas, rociaron queroseno en todos los edificios y los encendieron. En la confusión, muchos alemanes fueron asesinados pero muchos más prisioneros perecieron. De 1500 prisioneros, solamente 12 sobrevivieron a la revuelta. El campo detuvo sus operaciones. El comandante del Campo Kurt Franz dijo durante su testimonio: “Después de la rebelión en Agosto de 1943 sólo operé el campo por un mes, sin embargo, durante ese período no hubo gaseos. Fue durante ese período cuando el campo original fue nivelado y se plantaron los altramuces.” ([2]) p. 247)

Después de la revuelta en Sobibor que sucedio casi al mismo tiempo, se decidió cerrar los campos de exterminio. “El comandante de la Operación Reinhard Globocnik escribió a Himmler: 'He completado en Oct. 19, 1943 la acción Reinhard y cerrado todos los campos' ” ([5] p.40).

En 1965, después de un informe del Dr. Helmut Kraunsnick, director del Instituto para la Historia Contemporanea en Munich, la Corte de Casación en Dusseldorf concluyó que el número de personas asesinadas en Treblinka ascendía al menos a 700.000. En 1969, la misma corte, después de tener nueva evidencia revelada en un informe por el experto Dr. Sheffler, recalculó el número a 900.000. De acuerdo con los guardias alemanes y ucranianos que estaban estacionados en Treblinka, se cree que el número de víctimas estuvo entre 1.000.000 y 1.400.000 ([8]). Es muy complicado tener una cifra correcta de el número real de personas, pues muchos testigos fueron asesinados posteriormente durante la guerra (que terminaría dos años después de que los campos habían sido cerrados, en 8 de mayo, 1945). Muchos registros se perdieron o fueron destruidos, especialmente los concernientes a los transportes ferroviarios, los cuales fueron duramente bombardeados por los aviones de guerra aliados. Menos de cien sobrevivientes de Treblinka fueron encontrados al terminar la guerra ([1]).

En Israel, en 25 de abril de 1988, John Demjanuk fue sentenciado a muerte por los crímenes de guerra cometidos en el campo. Él fue acusado de ser un guardia notorio conocido como “Iván el Terrible” por los sobrevivientes, fue absuelto en 1993.

Bibliografía

  1. Court of Assizes in Düsseldorf, Germany. Excerpts From Judgments (Urteilsbegründung). AZ-LG Düsseldorf: II 931638, 1965. Online. (ftp://ftp1.us.nizkor.org/pub/camps/aktion.reinhard/treblinka/german.court)
  2. Klee, E., Dressen, W., Riess, V. The Good Old Days. New York: The Free Press, 1988.
  3. Lanzmann, Claude, Shoah: An Oral History of the Holocaust. New York: Pantheon Books. 1985.
  4. The Nizkor Project. The Killing Centers. 1995. Online. Available: (ftp://ftp1.us.nizkor.org/pub/camps/aktion.reinhard/treblinka/killing.cntr)
  5. Ruckerl, Adalbert, hrsq. NS-Prozesse. Karsruhe, Germany: Verlag C F Muller, 1972.
  6. Steiner, Jean-François. Treblinka. Trans. Helen Weaver. New York, Simon and Schusters, Inc. 1967.
  7. "Treblinka." Encyclopedia Americana. Ed. unknown.
  8. United States Department of Justice. Excerpts from Interrogation of Defendant Pavel Vladimirovitch Lelenko. Original source: Directorate of Counterintelligence of the Second Belorussian Front, former USSR. 1978. Acquired by US in 1994. Available online. (http://www.nizkor.com/ftp.cgi/people/ftp.py?people//l/leleko.pavel.v .001 and .002)
  9. Originally based on writing by Christopher Mahan as a Pierce College English 101 assignment: http://www.christophermahan.com/writ/treblinka.html




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