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Braga o bragas es un sustantivo común femenino que se emplea para designar una prenda interior que usan generalmente las mujeres y los niños pequeños. Cubren desde la cintura hasta el arranque de las piernas y tiene dos aberturas para que éstas puedan pasar. Con el tiempo y las diferentes modas y usos, las bragas han evolucionado en su forma y de paso también en su nombre, aparte de los distintos apelativos que esta prenda pueda tener en diversos paises de habla hispana. Son muchos los eufemismos que en la actualidad se emplean para sustituir la palabra braga. Actualmente el equivalente de esta prenda en masculino es calzón o calzoncillo.
Antiguamente la palabra bragas se refería a una prenda masculina; todavía se emplea la frase: es un hombre bien bragado, para significar que es valiente, con una clara referencia a lo que las bragas cubren. Y aún se conserva otro rastro del uso masculino de esta prenda en el sustantivo bragueta.
En el atuendo típico de los gauchos argentinos de inicios del siglo XIX, el "calzoncillo cribado" era el nombre dado a unas bragas criollas con encajes decorativos que constituían una prenda de orgulloso lucimiento, ya que podían llegar al tobillo y eran visibles bajo el "chiripá" (especie de lienzo externo que se pasaba entre las piernas por encima de las bragas ajustándolas y que se sostenía ciñéndolo en la cintura con una faja o cinturón). Hoy el gaucho o peón de campo argentino no usan aquellas típicas bragas criollas sino unos muy amplios pantalones camperos llamados "bombachas", que no son prenda interior. Sólo algún artista luce aquellos vistosos calzoncillos cribados cuando se rememora la tradición argentina en actuaciones folklóricas.
Las bragas o bombachas (en México dicen pantaletas) son un tipo de prendas íntimas femeninas, que cubren el pubis y, con frecuencia, los glúteos.
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Se cree que la voz braga procede de los celtas, que a su vez la tomarían de los germanos. La palabra original es bracca, cuyo sonido de la kk se hace sonoro y se convierte en g. De esta manera bracca da braga.
Así llamaron los romanos a la región comprendida en la Galia y que más tarde tomaría el nombre de Galia Narbonense. Llamaron así a esta región porque los galos que habitaban en ella llevaban una vestimenta especial que ellos llamaban bracca. Eran unas largas bragas o pantalones ajustados al cuerpo, hechos de piel de animal. Cuando los romanos tomaron contacto con estas gentes no habían visto nunca una prenda semejante y les llamó tanto la atención que incluso bautizaron el territorio con este nombre. Con el tiempo, los romanos copiarían para sus soldados este tipo de prenda, cambiando incluso el material de la piel por otro de lana más cómodo y adaptable. Pero la palabra bracca o bracae sería en lo sucesivo utilizada para todas las variantes, incluso es la palabra que ha llegado hasta nuestros días para referirse a una prenda femenina cuyo diseño está ya muy lejos de aquel que utilizaban los galos.
En el país de Portugal, al norte, cerca de Galicia, existe una ciudad que se llama Braga. Este topónimo viene del que le dieron los romanos en tiempos de Augusto. Llamaron a la ciudad Augusta Braccarum, porque estaba poblada por galos braccatos, es decir, celtas que usaban los pantalones descritos anteriormente.
El taparrabos es la forma más simple de lencería y, probablemente, fue la primera ropa interior utilizada por los seres humanos. Un taparrabos puede tener dos formas principales. La primera consiste en una larga pieza triangular de tejido, con cuerdas o cintas cosidas a las esquinas. Las cintas se atan alrededor de la cintura y el trapo o cuero se pasa entre las piernas entremetiéndolo en la banda resultante para sujetarlo. La forma alternativa es más similar a una falda: un trapo enrollado varias veces alrededor de las caderas y después sujeto con un ceñidor o cinturón.
En la mayoría de las civilizaciones antiguas ésta era la única ropa interior disponible y, aún en la actualidad, los taparrabos siguen siendo utilizados como única vestimenta por tribus que habitan regiones tropicales, incluso es la prenda interior tradicional en muchas sociedades asiáticas.
Se tiene noticia a través de las descripciones de los escritores griegos y romanos que éstos utilizaban una prenda equivalente a lo que conocemos como bragas. La utilizaban en distintas actividades de su vida:
Más tarde, cuando copiaron y adoptaron la bracca de los galos, empezaron a usar dos formas bien diferenciadas:
Los griegos habían tomado contacto con esta prenda de vestir a través de los pueblos orientales y sobre todo de Asia Menor. Distinguían cada forma particular dándole nombres distintos, que más tarde los romanos nombraron de nuevo haciendo uso de la palabra que ellos conocían y que les era más familiar: bracca o bracae.
Los griegos llamaron αναξυριδες a una especie de pantalón ajustado que llevaban los persas y las amazonas, tal y como se ve en sus representaciones (según cuenta Ovidio en sus escritos). Se pueden ver ejemplos en los mosaicos de la ciudad de Pompeya. Los θυλακoι eran pantalones amplios que llevaban los frigios y los asiáticos. Es la prenda habitual de Paris. Los romanos llamaron a esta ropa bracae laxae. Los griegos conocían también lo que los romanos llamaron bracae virgatae o pictatae, unos pantalones con rayas, muy abigarrados con bordados. Era muy común en Asia Menor.
A partir de la Edad Media, la lencería se hizo más holgada, fabricándose con
materiales más suaves, como el algodón o el lino. El taparrabos fue reemplazado por una prenda suelta, parecida a unos pantalones, llamada pololos o
culotes, que se ataban a la cintura y a las piernas (a la altura de la pantorrilla). Los culotes han persistido hasta el
siglo XX.
Durante este periodo aparecieron también los cinturones de castidad, inventados por los cruzados,
muy preocupados por la fidelidad de sus esposas en sus largas ausencias (al menos esa es la leyenda). Los investigadores modernos
aún dudan de la frecuencia con la que se utilizaban estos artilugios.
La invención de las máquinas de hilar y las desmotadoras, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, facilitaron la elaboración de tejidos de algodón. Las fábricas producían ropa interior de forma masiva y, por primera vez, la gente empezaba a comprarla en lugar de hacerla en casa. El modelo estándar del siglo XIX, tanto para hombres, mujeres y niños, eran unos trajes de este algodón tejido, que cubrían desde las muñecas hasta los tobillos. Esta “segunda piel” incluía en la parte trasera una faldilla que se desabrochaba, para facilitar la visita al aseo.
Hacia finales de la primera década del siglo XX, el traje entero se dividió y las mujeres comenzaron a elaborar este básico dos piezas en encaje.
A medida que las décadas pasaban la ropa interior femenina se acortaba para seguir el ritmo de las faldas, que menguaban y menguaban. Y ya en el presente, la comodidad y durabilidad de la ropa interior ha dado paso a la moda y la sofisticación, más encaminada al lucimiento que al abrigo o protección de esa parte de la anatomía femenina.
Hay varios tipos:
Braga: Pedazo de cabo, cable o cadena empleado para embridar (o embragar) un objeto
En la localidad de La Granja de San Ildefonso, en Segovia (España), existió en la segunda mitad del siglo XX un campamento de Milicias Universitarias. En la misma localidad y no muy lejos de este campamento existió también una casa de campo (mal llamada chalet) de tres pisos rodeada de jardín donde hacían el mes de prácticas las universitarias de Madrid que cumplían con el Servicio Social de la Sección Femenina. La ropa se ponía a secar en los tendederos de dicho jardín que estaba rodeado por una verja y que se dejaba ver desde la carretera. Los jóvenes universitarios del IPS bautizaron la casa como Villa Bragas y con ese mote se quedó, al menos entre los sucesivos habitantes del campamento militar.
El pintor italiano Miguel Ángel pintó los frescos de la cúpula de la Capilla Sixtina en el año 1508 (el trabajo terminó en 1512). Años más tarde, el papa Pío V (1504–1572), el mismo papa que excomulgó a Isabel I de Inglaterra, encargó al pintor Daniel de Volterra que cubriera los desnudos del Jucio Final, cosa que hizo pintando sobre los cuerpos velos y túnicas; por este hecho, el pintor fue apodado il Braghettone.


