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Benavente se encuentra situada al Norte de la provincia de Zamora, ubicada sobre una colina en el centro de una gran llanura.
Dentro de este enmarque general hay que señalar que la ciudad se inscribe en el centro de confluencia de dos zonas geográficas bien diferenciadas tanto física como económicamente, como son la Tierra de Campos y la zona de los valles regados por los ríos Esla, Tera y 'Orbigo.
El clima benaventano es relativamente benigno. No obstante, la frecuencia de las heladas invernales es demasiado elevada, incluso en épocas tardías, con el consiguiente peligro para la agricultura. La característica fundalmental de la climatología es su continentalidad debido a su elevada altitud (744 m) y al aislamiento de las influencias marítimas.
Desde los tiempos más remotos Benavente ha sido un lugar estratégico como cruce de importantes vías de comunicación. En la
actualidad estas vías son las que unen la zona centro de España con el Noroeste peninsular:
* Nacional 630 (Sevilla-Gijón) Une Sevilla con Gijón, era la antigua vía de la Plata. Para el tramo Benavente-León (60 km) hay prevista una autopista de peaje que enlace con la autopista A66 (León-Asturias). El tramo actual es una pista de dos carriles con grandes arcenes y muy pocas curvas, por lo que es muy segura y rápida. * Nacional VI (Madrid-Coruña). El tramo Benavente-A Coruña está aún en construcción en algunos tramos. * Nacional 620 (Benavente-Rías Bajas). Antiguamente enlazaba con la nacional 525, pero ahora ambas se han fusionado uniendo Benavente con Orense y Vigo. Es una autovía que comunica con las Rías Bajas a partir del nudo de comunicaciones de Benavente.(Que está en el término municipal de Villabrázaro.)
Los primeros documentos escritos que testimonian la existencia de la ciudad de Benavente se remontan a mediados del siglo XII. En
ellos la villa recibe el nombre de "Malgrad", y está vinculada al proceso de repoblación de territorios emprendido por los
monarcas de Castilla León a lo largo de la cuenca del Duero durante la Reconquista.
La repoblación de "Malgrad" fue realizada por el rey Fernando II en el año 1164 mediante la concesión de un fuero del que no se conserva el original. Sin embargo en 1167 el propio monarca realizó una segunda concesión del fuero. La Carta Puebla de esta segunda redacción sí se ha conservado, y en la actualidad se custodia en el Archivo Histórico Municipal. En este fuero Fernando II confía las labores de organización y reparto del territorio a un grupo de pobladores, quedando como máximos responsables de la empresa el conde de Urgel y el noble Fernando Rodríguez.
Cualquier persona que viniera a vivir a la villa y construyera en ella una casa tenía derecho a participar en el reparto de tierras y heredades para su cultivo. Además los vecinos estaban exentos del pago de impuestos y gozaban de diversos privilegios.
A raíz de la intervención real, la villa de Benavente(Malgrad) inició un periodo de expansión que se desarrolló durante los siglos XII y XII. Se comenzó a construir el castillo, se edificaron las dos iglesias románicas (Santa María de Azoague y San Juan del Mercado) que en la actualidad podemos admirar y se convirtió en un punto estratégico entre los ríos Esla y 'Orbigo, fortificado con una muralla que rodeaba la ciudad.
Monarcas como Alfonso IX y Alfonso X contribuyeron al crecimiento de Benavente por medio de privilegios y mercedes de diverso tipo.
En el siglo XIV, como en el resto de las villas castellanas, se produce un periodo de crisis que se manifiesta en la disminución de la población en las ciudades. La necesidad de remediar estos males impulsaron al monarca Enrique II a la concesión de un privilegio en 1370 por el que eximía a la villa del pago de impuestos durante diez años.
En 1374, como consercuencia de la expansión de la nobleza, Benavente es entregada a título de ducado por el rey Enrique II de Trastamara a su hijo don Fadrique. Al poco tiempo de estar bajo el señorío del duque, la villa tuvo que sufrir en 1387 un cerco que duró dos meses por parte de las tropas mixtas de ingleses y portugueses encabezados por el duque de Lancaster.
En 1398 el rey Enrique III concedió la villa como cabeza de un extenso condado a don Juan Alfonso Pimentel, noble de origen portugués afincado en Castilla, que constituiría el primer conde de un grupo familiar que habría de mantenerse a lo largo de la historia de Benavente hasta el siglo XIX. y que fue uno de los grandes de España con importantes posesiones en toda España. (Ver el palacio de Valladolid)
En relación con la obra de evangelización en el territorio americano hay que destacar la figura del benaventano Fray Toribio de Motolinía.
Ruinas del castillo en el siglo XIX A comienzos del siglo XIX Benavente se vió inmersa en los enfrentamientos derivados de la Guerra de la Independencia. La villa y su tierra fueron sacudidas por los ataques de las tropas francesas. El resultado fue la desaparición de una gran parte de los tesoros artísticos de la ciudad. La población sufrió un duro asedio y fue duramente batida por la artillería. Como resultas, el castillo fue incendiado y destuido, la ciudad fue ocupada militarmente y se produjeron numerosos desmanes. Ruinas inexistentes.
Durante el siglo XIX continuó la desaparición de gran parte de los monumentos de la ciudad. Las murallas fueron derribadas y diversos conventos desaparecieron como consecuencia de la desamortización.
Dibujo de la épocaDe las descripciones hechas del castillo en su época de esplendor quizá la más impresionante es la realizada
por Pedro Sánchez Lago, que dice así: Antiguo caballero de piedra.
"Este grandioso castillo tenía tres fachadas; la que estaba al Norte se alzaba detrás de un gran foso, puerta principal y balcón, donde los reyes se hacían escuchar del pueblo; la muralla se eleva a cuarenta y cuatro pies, con almenas, notándose en su construcción la tendencia al romano; por la parte de poniente se veían cinco edificios unidos por grandes pasos de arcos de ladrillo, a continuación tenía otra entrada, que se componía de arcadas de ladrillos, teniendo cada muro un blasón de piedra bien labrado. Sobre estos arcos estaban instaladas las cocinas, con un número considerable de cuartos, forrados de azulejos y ladrillos preciosísimos. Y por último, un arco de piedra con un jinete sobre un caballo, que se cree fuera Santiago, y al que se le atribuyera la salida y entrada para las batallas.
En su centro tenía una plaza de armas, que bien pudiera medir quinientos pies de larga por cuatrocientos de ancha, y bajo ésta grandes depósitos para agua y armamentos. El último y abajo, el Caracol, una sala grande forrada de piedra de un espesor terrible, que fue la armería.
Pero la mejor pieza que se conoció fue el cuerpo de guardia, instalado debajo del reloj y rodeados sus huecos por un cordón de piedra con borlas en sus extremidades artísticamente labradas".
Todo hace pensar que su construcción fué contemporánea a la repoblación de la ciudad por Fernando II en el siglo XII. En el año
1202 el rey Alfonso IX celebró en el cortes.
Posteriormente durante el periodo en que la ciudad estuvo bajo el señorío de los Pimenteles, el castillo se convirtió en la residencia de los condes y sufrió diversas reformas hasta que a principios del siglo XIX las tropas francesas lo destruyeron e incendiaron al fortificarse las tropas hispano-inglesas en su interior y sufrir asedio.
Hasta el comienzo de la decadencia del castillo, son muchos los testimonios que hablan de su grandeza (ver Introducción), y son a su vez abundantes las obras pictóricas que reflejan su antiguo esplendor.
Muchas de ellas son de pobre calidad, pero los elementos comunes nos permiten imaginar como fué el recinto amurallado y el aspecto que ofrecía desde el valle.
Además se conservn fotos de los últimos años del siglo XIX y principios del XX
Como ejemplo tenemos las siguientes fotografías tomadas en el siglo XIX, en la que se observan los restos de la muralla y la torre del caracol.
>Estos restos que se ven a continuación, desaparecieron en los primeros años de nuestro siglo (alrededor de 1920).(Según lo que tengo entendido, fueron desmantelados y transportados a EE.UU. para adornar el jardín de algún millonario.)
Parador Nacional de BenaventeTras diversos avatares pasó a formar parte del Parador Nacional de Turismo que en la actualidad
alberga.
Foto de la torre del caracolNombre con que se conoce a los restos ínfimos de todo el conjunto fortificado que estaba constituido por tres recintos amurallados. La Torre del Caracol, obra del siglo XVI, es un bello edificio de 17 metros de cuadro, su estilo artístico es una mezcla entre gótico y renacentista. En sus dos fachadas presenta miradores de arcos encarzados con cubos voladizos en los ángulos. En su fachada Sur se pueden ver aún algunos escudos de la casa de los Pimenteles. El conjunto se encuentra en la actualidad cubierto por un magnífico artesonado morisco proveniente de un desaparecido convento de la comarca
Lo mejor para descubrir esta maravilla de la Edad Media, es visitarla personalmente.
Constituye el principal monumento artístico de Benavente, y está situada en el centro de la villa. El inicio de su construcción se atribuye a Fernando II, en la época de la repoblación, hacia 1180. Se la considera contemporánea de San Juan del Mercado.
Una primera mirada al conjunto del templo muestra claramente los diversos estilos artísticos por los que ha pasado su fábrica. El nombre de Azogue deriva de un vocablo árabe que significa mercado, el cual tenía lugar en sus proximidades durante la Edad Media.
Así, la planta es de claro estilo románico. Tiene cinco bellos ábsides semicirculares con dos portadas, también románicas en el crucero. Pero el sistema de cubrición de las bóvedas es un interesante punto de transición del arte románico al arte gótico, especialmente en el crucero, con la aparición de arcos y bóvedas apuntados.
En los motivos de la decoración y en la distribución de los ábsides y pilares se observa una clara influencia del estilo cisterciense, y concretamente del monasterio de Moreruela situado muy cerca de aquí, en la localidad de la Granja de Moreruela.
Por otro lado, la fachada Oeste es de mas reciente creación, sustituyó a otra posiblemente románica llamada de los Apóstoles, que desapareció con el terremoto de Lisboa. La que en la actualidad podemos ver es de influencia clasicista, con una imagen de la virgen en una hornacina del frontispicio. El conjunto de la puerta lleva la fecha de 1753.
En el interior de la iglesia se encuentran diversos retablos y obras escultóricas de gran valor, algunos de ellos pertenecen a iglesias benaventanas que han desaparecido. Destaca una Virgen con el niño, de talla románica, realizado en piedra policromada, probablemente del siglo XIII.
A diferencia de lo que ocurre con la iglesia de Santa María del Azogue, en el caso de San Juan conocemos documentalmente el
inicio de su construcción. La obra fue iniciada por doña Eldoncia, hija de los condes Osorio y Teresa, que en 1181 se encontraba
en Benavente construyendo una iglesia, "de sillares de piedra cuadrados" con el consejo y autoridad de la Orden del Hospital de
San Juan.
Una construcción románica, de piedra, era indudablemente muy costosa en aquella época y pronto se dio cuenta de que sin ayuda económica no podría llegar a culminarla. Por eso recurrió a la Orden del Hospital y a su prior en España, Pedro de Areis. Estos le otorgaron varias rentas, y bienes inmuebles en Benavente, Santa María de Requejo (en la actualidad un despoblado), Villaquejida, Villafer, Arrabalde, Maire de Castroponce y otros lugares.
Debido a esta ayuda el templo pasó a la protección de los caballeros del Hospital y tomó la advocación de San Juan que en la actualidad se mantiene. La encomienda que ya poseía la Orden en Benavente, se encargó de supervisar las obras, a través de un procurador. El documento del que estamos hablando fue firmado en septiembre de 1181 y entre los confirmantes figuran algunas de las personas que participaron en la repoblación de Benavente en época de Fernando II. Al año siguiente (1182) debió ser consagrada la cabecera de la iglesia, a cuya fecha corresponde la inscripción que en la actualidad se puede ver en un lateral de templo junto al altar mayor.
El carácter sanjuanista del templo se mantuvo a lo largo de toda la Edad Media, como lo prueban los escudos y sepulcros que existen en su interior.
La iglesia de San Juan del Mercado presenta un estilo románico más puro que su compañera de Santa María, sin embargo no se cubrió finalmente con bóvedas, sino que en la actualidad existe un techo de madera con un tejado a dos aguas.
La planta de la iglesia tiene tres naves con un crucero que no sobresale del conjunto. La cabecera es la típica románica, con tres ábsides semicirculares, similares a los de Santa María, pero con una decoración de jaqueado en las impostas similar a la de los edificios situados en el camino de Santiago.
El templo tiene tres portadas, todas ellas del más puro estilo románico. Destaca por el amplio desarrollo iconográfico la situada al Sur, recogida bajo un arco apuntado, la cual, tiene ciertas semejanzas con el famoso pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela. El tema central que soporta el tímpano es el de la adoración de los Reyes Magos. Son también de destacar las seis estatuas adosadas a las columnas que representan a profetas, reconociéndose entre ellos a Moisés, David y el Precursor vestido de pieles.
En el interior de la iglesia se encuentran algunos restos de pintura, esculturas procedentes de iglesias de Benavente ya desaparecidas, un retablo gótico del siglo XVI... destacando un fresco bastante deteriorado en el muro derecho. Representa la escena de la Virgen con su hijo muerto en sus brazos junto a la cruz.


