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Los astrónomos inventaron el año cero para normalizar la cronología. El calendario que lo utiliza se llama
calendario juliano proléptico. Esta decisión implica un desfase de los años anteriores: El primer año antes de
Cristo corresponde al año cero, 2 adC corresponde al año -1, 3 aC a -2, ... y en general n adC a -n + 1.
Existen por lo menos tres razones para hacerlo:
- Facilitan los cálculos: tomemos una persona nacida en el año 32 adC y muerta en el año 15. ¿Cuál es la duración de su vida?
de 32 adC a 1 adC hay 31 años, y de 1 a 15 (ambos incluidos) son 15 años. En total 31 + 15 = 46. Si interpretamos 32 adC como el
año -31, entonces su edad al final de su vida se calcula tomando la diferencia entre las fechas de su muerte y de su nacimiento:
15 - (-31) = 46.
- Se sabe hoy en día que Jesús de Nazaret no nació el año
que sirve de inicio de nuestro calendario, sino unos 6 años antes. El año 1 d.C. no merece su
apelación y menos aún su tratamiento especial. Tiene que seguir la misma regla aritmética que los demás años y estar precedido
por el año 0.
- El calendario cristiano es hoy universal, e imponer al mundo no cristiano la constante referencia de la religión predominante
en Occidente con la omnipresente abreviatura adC es una forma de
imperialismo cultural, sin hablar de la minoría de occidentales que no se reconocen en esta religión.
La razón para no hacerlo: no modificar todas las fechas antes de Cristo lo que puede constituir alguna molestia para los
historiadores.

